Rosa Membreño
La emoción del lanzador capitalino Juan Carlos Ramírez fue fácil de percibir a través de la línea telefónica porque su sueño de arribar a Grandes Ligas está más cerca, luego que el domingo lo ascendieran a Triple A.
“Desde que firmé escuchaba Triple A y lo miraba lejísimo y ahora estoy a unas horas de estar ahí. El proceso ha sido largo, me ha costado, estoy feliz”, dice Ramírez, quien debutó en el 2006 en Ligas Menores.
El sábado fue el último relevo de Ramírez con los Reading de Filis en Doble A, cedió tres bases por bolas en 1.1 episodios. Ahora se prepara para trabajar con el conjunto de Lehigh Valley IronPigs, en la Liga Internacional.
“Para ser un nuevo rol (relevo) lo acogí bien, me gusta. Mi trabajo es mantener el juego, salvé partidos. Fue difícil porque no me acostumbraba pensé que era igual en spring training pero en la Liga es diferente todo, mi rutina fue diferente y me acostumbré”, explicó.
Pese a sentirse cómodo como relevista, Ramírez admite que su meta sigue siendo ser abridor: “Mi deseo en un futuro es abridor, mi visión ahorita es llegar a Grandes Ligas, después establecerme como tal, y si es como relevo me gusta, lo que quiero es pichar y ayudar el equipo”, agrega el chavalo de 6’ 4” de estatura.
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