Cables combinados
El presidente sirio Bashar al Asad negó su responsabilidad en la matanza de Hula del 25 de mayo, en la que murieron 108 personas, 49 de ellas niños, y acusó al extranjero de estar en “guerra” contra Siria y dijo estar determinado a acabar con la revuelta que ya dura casi 15 meses.
Sin responder a los llamados para detener la violencia, Asad acusó nuevamente al extranjero de llevar a cabo una “guerra” contra Siria y en un discurso de más de un hora en el nuevo parlamento descartó cualquier tipo de diálogo con la oposición.
Un dirigente del Consejo Nacional Sirio (CNS) acusó a al Asad de querer continuar reprimiendo la oposición de manera “sangrienta”, después de que el presidente sirio dijera en un discurso estar determinado a luchar contra la revuelta que sacude su régimen desde marzo de 2011.
Samir Nachar, miembro del ejecutivo del CNS, principal coalición de la oposición, declaró a la AFP que el discurso pronunciado este domingo por Asad, reflejaba su voluntad de “continuar reprimiendo de manera sangrienta y de aplastar la revuelta a cualquier precio”.
Por su parte, la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, exhortó a Rusia a apoyar una transición política en Siria, declarando que la renuncia del presidente Bashar al Asad no era una condición previa pero debía ser “un resultado” de esta transición. Clinton habló por teléfono el viernes con el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, para decirle que consideraba necesario trabajar para poner fin a la violencia y desembocar en un cambio político en el país.
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