Vallecillo recuerda que Estados Unidos tiene un fuerte peso sobre las exportaciones. “No existe un estudio específico pero representa entre el 25 por ciento y el 30 por ciento de las exportaciones y un porcentaje significativo de la Inversión Extranjera Directa”.
Wendy Álvarez Hidalgo
Tres afectaciones graves habría para Nicaragua, pero sobre todo para los más pobres, si el Gobierno de Estados Unidos decide finalmente no aprobar el waiver, o dispensa al país en las próximas semanas, los daños tendrían consecuencias en cadena sobre la economía, lo que golpearía las esperanzas de 2.7 millones de nicaragüenses de salir de la pobreza.
De forma inmediata, Nicaragua tendría dificultades para captar liquidez del Fondo Monetario Internacional (FMI), Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Esto porque Estados Unidos tiene poder de veto en esos organismos y frenaría cualquier préstamo a favor del país.
Esto tendría un efecto dominó en el Programa de Inversión Pública, pues el 45 por ciento de los recursos externos para financiarlo provienen de esos organismos multilaterales.
Y finalmente, Nicaragua sería vista en el exterior como un país que no respeta el derecho de la propiedad y que no tiene manejos presupuestarios transparentes, generando incertidumbre entre los inversionistas extranjeros.
El exfuncionario del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Edmundo Jarquín, señala que la presencia de los organismos multilaterales “ha sido crucial para mantener los equilibrios macroeconómicos y, aún más importante, la confianza de los inversionistas. Tanto la inversión pública como privada, nacional e internacional, se vendría abajo”.
Jarquín recuerda que “por culpa del gobierno de Ortega ya hemos perdido casi toda la cooperación europea. El efecto adicional sería sobre la confianza de los inversionistas de cualquier origen”.
El economista Adolfo Acevedo, añade, “ante el incremento de la incertidumbre y de la percepción de riesgo que este hecho traería aparejado, se produjese una fuerte desaceleración o incluso una caída de la inversión privada, a lo cual habría que agregar el efecto multiplicador que esto tendría. En este caso, el impacto sobre la tasa de crecimiento de la economía sería inmediato”.
En 2011 el país alcanzó una cifra récord en IED que rozó los mil millones de dólares.
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¿Cuántas veces ha escuchado que los errores de un mal gobierno se pagan en el futuro? En la práctica eso es precisamente el waiver. Es un alivio legal de un año a la disposición que prohíbe la ayuda bilateral a países que confisquen propiedades a estadounidenses. Nicaragua está obligada a indemnizar a los estadounidenses que fueron expropiados de sus bienes durante el régimen sandinista en los años ochenta, en el primer periodo de gobierno del hoy presidente inconstitucional Daniel Ortega.
Desde 1993, cuando al país se le impuso esa condición, 1,279 millones de dólares, casi un 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) de 2011, se ha destinado para indemnizaciones a estadounidenses. Según datos de la Procuraduría General de la República, todavía está pendiente resolver 193 casos que abarcan 366 propiedades.
Pero el país no solo está obligado a pagar por las confiscaciones de propiedades, también debe cumplir otra condición, de acuerdo con otra dispensa: garantizar la transparencia fiscal y financiera del país.
Y esta última, además de los problemas institucionales como el fraude electoral y la falta de elección en tiempo de funcionarios de rango constitucional, es lo que tiene a Nicaragua en la cuerda floja.
ECONOMÍA AMENAZADA
Los economistas, empresarios y políticos advierten sobre “lo devastador” que sería para el país no conseguir esa dispensa, que vence el próximo 29 de julio. De no aprobarse los waivers el exfuncionario del BID y político Edmundo Jarquín sostiene que “sería imposible que se mantengan los equilibrios macroeconómicos, caerían drásticamente las inversiones en infraestructura, y todos los sectores de la economía se verían afectados. Todos perderíamos”.
“Su no otorgamiento tendría consecuencias económicas catastróficas”, apunta. Para muestra un botón. El plan nacional de inversión, que incluye la construcción de carreteras, caminos, escuelas, centros de salud y otros, para este año contempla captar del BID y del BM 137.6 millones de dólares, equivalentes al 26 por ciento del monto total programado.
“El país tiene unas necesidades de inversión pública que no pueden sino calificarse de enormes, y la pérdida de recursos externos representa la pérdida de la posibilidad de esta”, afirma el economista Adolfo Acevedo.
El especialista recuerda que a esta necesidad se suman los rezagos “enormes” en términos de la dotación de capital humano e infraestructura básica, por lo que los fondos del BID y BM son necesarios para invertir en ambos campos “para aprovechar en la mayor medida posible el limitado tiempo que resta al bono demográfico”.
EL PESO DE LOS ORGANISMOS MULTILATERALES
El año pasado, según el informe de cooperación oficial externa del Banco Central de Nicaragua (BCN), los fondos del BID, BM y FMI sumaron alrededor de 300 millones de dólares, siendo el BID el principal pilar. Este monto representa un poco más de la mitad de la cooperación de Venezuela en 2011, que fue de 564.1 millones de dólares.
El economista René Vallecillo señala que las afectaciones al plan de inversión golpearía a la construcción “de manera directa, pero con efecto en cadena en la industria y el comercio”.
Vallecillo sostiene que si bien Venezuela no podría llenar el vacío que dejarían los organismos multilaterales en materia de financiamiento, lo cierto es que se podría “paliar en parte los efectos negativos”.
El presidente de la Cámara de Comercio Americana (Amcham), Yalí Molina, explica, por su parte, que el país se volvería más dependiente de los fondos de Venezuela, una cooperación “sumamente vulnerable”.
MÁS GOLPES AL SECTOR PRIVADO
De no aprobarse la dispensa sobre transparencia, el Gobierno de EE. UU. suspendería su cooperación bilateral. El sector privado sería golpeado severamente, pues este país es su principal donante.
En 2011 las donaciones estadounidenses alcanzaron los 30.5 millones de dólares para programas como: Creación de Oportunidades de Desarrollo Rural con Relaciones Agro-Empresariales (Acordar), Empresa y Empleo, proyecto Familias Unidas por su Salud (Famisalud), entre otros. En préstamo a este sector EE. UU. aportó 36.4 millones de dólares, el tercero en importancia en esta cartera.

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