Edgard Rodríguez
Aún cuando figuras del ca libre de Omar Linares, Antonio Pacheco y Orestes Kindelán, persisten solo en el recuerdo por sus brillantes ejecutorias que los hacen no obstante, muy cercanos, Cuba ha tenido siempre una capacidad casi providencial para renovar su beisbol.
Antes de Linares, Pacheco y Kindelán, vimos a Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz y Víctor Mesa. Y más atrás, la historia nos muestra a Armando Capiró, Agustín Marquetti y Pedro José “Cheíto” Rodríguez, solo por mencionar a unos pocos, que resisten al paso del tiempo.
Cuba incluso ha sobrevivido a la pérdida de varias de sus principales figuras que han decidido saltar a la pelota rentada, y aún con las batallas que ha debido librar para persistir en este beisbol global, su nivel de atracción se ha mantenido, aunque ya no domine como antes.
Este conjunto, que era el azote del beisbol amateur y que a pesar de que la correlación de fuerzas ha cambiado, sigue siendo de gran interés para los organizadores de la Serie del Caribe y del Clásico Mundial del Beisbol, es el que estará en los próximos días en el país.
Inicialmente se habló de jugar cinco partidos. Ahora se considera que podrían ser siete, agregando a Jinotega y Chinandega a las sedes de los partidos. Sean cuantos sean, ojalá no sean desnivelados para que el interés persista en toda la extensión de la serie que arranca el 16.
La tropa cubana entre nosotros, debe ser un gran atractivo para los aficionados que no han visto al elenco antillano en más de una década por estos lados y cuya calidad ha estado siempre a salvo, a pesar de cualquier circunstancia que le haya tocado enfrentar.
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