Roy Moncada
Aún con el peligro que significa vivir a la orilla de un cauce, Jannette López no dejará su vivienda hasta que las autoridades le aseguren una de las casas que el Gobierno construye para los damnificados de las lluvias.
Ella vive en el barrio San José Oriental, justo a la orilla del cauce El Dorado, el más peligroso de la capital durante el invierno.
Su casa fue una de las que se inundaron en el sector con la lluvia de este martes.
El cauce El Dorado se desbordó y el agua se metió en tres viviendas de este barrio. Una quedó completamente destruida.
La estrategia de las familias que viven a la orilla de los cauces es asentarse, “por la necesidad”, con la esperanza de convertirse en damnificados para que el Gobierno les asegure una casa solidaria.
La mayoría de los siete puntos críticos de categoría A, la de mayor riesgo, que hay en la capital, corresponden a familias que viven a orillas de cauces.
La micropresa La Zacatera, que aún está en construcción y que resultó dañada por la lluvia de este martes, pone en riesgo a los pobladores vecinos.
El barrio Manuel Casco, Distrito Cinco en Managua, es otro. Desde que inició el invierno, Janeth Quezada, pobladora del sector, aseguró que aproximadamente medio metro de su patio se lo ha llevado la corriente del cauce que todavía es revestido con cemento hidráulico. Aún así afirma que no abandonará el terreno, que antes era un predio baldío y que ahora es su casa.
Solo en Managua la lluvia de este martes afectó a 1,061 familias y unas 29 viviendas. Unas 262 familias fueron albergadas recientemente, según los datos oficiales.
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