El régimen culpó ayer a 800 combatientes rebeldes por la masacre de más de un centenar de personas en Hula, la semana pasada, en su explicación de ese derramamiento de sangre, lo que contradice a testigos que culparon a pistoleros que operan en nombre del régimen del presidente Bashar al Assad. Estados Unidos acusó a Siria de mentir “descaradamente” sobre la masacre.
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