Saúl Martínez
El martes fue una tarde trágica para Cándida Suyén Sánchez, de 18 años. Su hijo de 15 meses se ahogó en un barril plástico en el que recolectan agua para lavar.
La muchacha dejó a su niño bajo el cuido de sus pequeños tíos, de 13 y 7 años, para cumplir con un manicure que le habían solicitado.
El niño salió de la humilde casa hacia el patio, estuvo a orillas del alambrado vecino sur y minutos después se escuchó la alarma que el pequeño había fallecido.
“El niño vino por aquí, los chavalos grandes estaban jugando pelota allá y de repente supe de la tragedia en el barril. Yo había sugerido que le dieran vuelta a ese barril. Al momento de la alarma lo asistí, pero vi que estaba moradito, ya no había nada qué hacer”, dijo el vecino Marcio Alejandro Mercado.
CONSTERNACIÓN
Mayra Azucena Sánchez lamentó la muerte de su primer nieto, al que recomendaba que lo cuidaran porque como todo niño solía hacer travesuras.
“Mi niñito. Estaba trabajando en el barrio San Agustín cuando me avisaron”, dijo la abuelita consternada. José Humberto García también lloró la muerte de su bisnieto.
Cándida Suyén Sánchez era madre soltera y señaló con tristeza que el padre de la criatura jamás se interesó por su hijo.
Ver en la versión impresa las páginas: 6 A