Josué Bravo
CORRESPONSAL / COSTA RICA
Parte de los 40 millones de dólares que el gobierno costarricense invirtió en la carretera fronteriza con Nicaragua, se podrían perder durante este invierno si la obra colapsa por la falta de drenajes adecuados causados por la ausencia de diseños para su construcción.
Ingenieros del Laboratorio Nacional de Materiales y Modelos Estructurales (Lanamme) de la Universidad de Costa Rica, inspeccionaron 97 kilómetros de los 160 que completan la ruta, concluyendo que “en su condición actual, la trocha fronteriza presenta un alto riesgo de colapsar durante la época lluviosa”, generando una pérdida sustancial de la inversión económica.
Este proyecto emblema del gobierno de Laura Chinchilla, ha generado polémica por supuestos actos de corrupción de algunos funcionarios estatales, además el enorme daño ambiental que ya afecta el nicaragüense río San Juan.
Esta vía se construyó sin un solo plano que indicara el trazado para abrirla, ni cuales debían ser sus características.
No tuvo levantamiento topográfico para definir su ruta con menos obstáculos, ni diseños de cunetas, alcantarillas, ni pasos sobre los ríos, según el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi), que admite la carretera tiene paredones con alturas y pendientes mayores a las adecuadas y peligrosas para el tránsito de vehículos.
Lanamme recalca en su informe la falta de drenajes adecuados, inestabilidad en sus cortes y rellenos de material, por lo cual la vía podría colapsar con la lluvia.
En vez de realizar drenajes, los constructores colocaron vagones o contenedores de los que se usa para transportar mercancías para el drenaje fluvial, pero ya están deformados con el riesgo de colapsar ante la caída de materiales.
Sobre los rellenos, en algunos sitios los constructores colocaron grandes piedras de ríos llevados desde largas distancias, lo cual implicó mayores costos, además de materiales arenosos sensibles al tránsito de vehículos, la lluvia y el viento.
El gobierno de Chinchilla no ha querido referirse al estudio alegando desconocerlo, pero desde Europa, donde se encuentra de gira, la mandataria reconoció el desastre ambiental por esta construcción y prácticamente responsabilizó a los funcionarios encargados.