Jerónimo Duarte Pérez
Los 79 reos que se encuentran en las celdas preventivas del municipio de Nueva Guinea sorprendieron a las autoridades la medianoche del sábado al salirse de sus celdas y tomarse los pasillos de la sede policial para reclamar.
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No hubo muertos, tampoco heridos, pero sí gritos y vociferaciones de los privados de libertad quienes exigían sus derechos. Según el comisionado y jefe de la Policía en Nueva Guinea, Ramón de Jesús Castillo, usaban pedazos de hierro afilados como armas, hojas de afeitar y fósforos.
Los reos dañaron las celdas para poder salir y asustaron a las autoridades cuando comenzaron a quemar basura dentro de las celdas. El comisionado Castillo llamó a los bomberos para evitar un incendio.
A la medianoche del sábado los reos pedían negociar con las iglesias católica y evangélica, y no con la Policía.
El cura párroco Tarsicio Anton, junto con cinco pastores, encabezados por David Corzu, dialogaron y convencieron a los presos de regresar a sus celdas y que tres de ellos negociaran sus peticiones.
Los reos piden que se les dé mejor trato, que se les permita recibir visitas conyugales, se quejan del hacinamiento y solicitan que los ya condenados sean trasladados al Sistema Penitenciario.
El reo condenado a 12 años por el delito de violación, Franklin Hermógenes Silva, denunció que tiene 11 meses de estar en las celdas preventivas y que no hay señales de enviarlo al Sistema Penitenciario.
Mejores condiciones
En la mesa de negociación entre reos, autoridades policiales y religiosos se acordó que la Policía dará mejor atención medica y gestionará el envío de los 29 presos con sentencia firme al Sistema Penitenciario lo antes posible. Uno de los pastores aseguró que las iglesias católica y evangélica serán las encargadas de supervisar los acuerdos para que no se violenten los derechos de los presos.
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