Rosendo Álvarez, quien con su explosividad y bravura se abrió camino en el boxeo y llegó a forjarse como un nombre que resiste comparación con los mejores de cualquier época en nuestro país, ha decidido bajarse del pedestal donde lo ubicó la consideración popular para embarcarse en una nueva aventura de impredecible desenlace.
Después de una ausencia de seis años, Rosendo ha decidido sacudirle el polvo a sus guantes, flexionar sus músculos y apretar la mandíbula, mientras en un claro desafío al tiempo vuelve a encerrarse en un entarimado para intercambiar metralla frente a un joven deseoso de hacerle ver temprano que se ha equivocado.
El muchacho, bautizado como el “Búfalo” por sus feroces arremetidas y su terquedad para permanecer en la línea de fuego a pesar del riesgo extremo, ya no es tan muchacho. Tiene 42 años y para encontrar su última pelea hay que retroceder hasta el 2006, cuando fue noqueado por Jorge Arce.
Sin embargo, nada lo ha frenado en su obstinación de volver. Y si el optimismo es un factor decisivo para anticipar resultados, da la impresión que está en lo correcto. Se tiene una fe bárbara, que solo podrá ser afectada por una caída estrepitosa esta noche.
Al no ser Álvaro Pérez su oponente, su retorno pierde fuerza en cuanto a la posibilidad de calibrar con más precisión a Álvarez, quien intenta eventualmente sumarse a figuras como George Foreman, Carlos Zárate, Larry Holmes, Evander Holyfield y Ray Leonard, quienes volvieron por sus fueros.
Se ha dicho que a la naturaleza se la domina obedeciéndole, pero Rosendo ha asumido su reto con valentía. Ojalá eso le baste para no tropezar en el intento.
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