AP VIDA
“Siempre quise hacer esto, ahora me lo puedo permitir”, confiesa Laurie refiriéndose a que deja el consultorio y el bastón de House para dar paso a otras facetas como pianista y como escritor.
Prueba de ello es su segunda novela, Papier Soldier, y una gira presentando su álbum Let Them Talk.
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Un brillante médico para hacer diagnósticos con maliciosas costumbres, una cojera y un bastón, una reserva de pastillas para el dolor y un perpetuo rostro a medio afeitar. No hubo regla que no violara, eludió casos que lo aburrían y mantuvo a todos en alerta con sus bromas no muy simpáticas.
“Siento una gran satisfacción de que llegamos al final con nuestra dignidad intacta”, declara el actor británico Hugh Laurie.
“Nunca he sentido que hayamos hecho algo que no fuese sincero con el personaje o la serie como que House tenga un perrito de mascota. Creo que es un gran logro”, añade.
No queda duda de aquello, pese a que algunos de los misterios médicos que formaban el núcleo de muchos de los episodios inevitablemente se fueron tornando cada vez más llenos de fórmulas mientras se acumulaban las temporadas.
Pero si el ritmo de la investigación parecía ser demasiado familiar, House nunca llegó a serlo. Siempre fue un personaje cada vez más complejo, escandaloso y fascinante. Era indiferente de quienes ayudaba, enfocándose en cambio en la naturaleza y el desafío de los misterios que lo convocaban.
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