Arnulfo Agüero
En 1982 viaja a la Unión de Repúblicas Soviéticas, y estudia dos años literatura rusa en el instituto Máximo Gorki, de Moscú.
Vivió en la ciudad de Voronej. Luego se trasladó a Francia en 1986, a estudiar en la Université Michel de Montaigne (en villa de Bordeaux) graduándose en licenciatura hispanoamericana, y maestría en lingüística española.
Vivió 18 años en Lesparre-Médoc, una provincia rural que se localiza en el departamento de Gironda, que le recordaba a Juigalpa.
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“Mi vida ha sido de un lector que ve a Juigalpa como su Ítaca, que ha viajado y leído textos rusos, franceses y españoles de literatura, filosofía y arte”, dice el poeta chontaleño Santiago Molina Rothschuh, que mañana, a las 6:30 p.m., recibirá un homenaje de parte del Festival Internacional de Poesía de Granada en el Instituto Nicaragüense de Cultura Hispánica.
“Te voy a decir un secreto: leo poca poesía. A mí me gusta leer ensayos y textos de filosofía aunque no les entienda ni una jota; por ejemplo me encanta leer a Walter Benjamin y su pensamiento poético (Walter Bendix Schönflies Benjamin, filósofo y crítico literario alemán), ese es mi escritor, poeta y filósofo”, confiesa.
La pasión de Santiago por la lectura viene desde temprana edad, al igual de escribir sus primeros poemas a la naturaleza, al paisaje de su región. Su primer texto leído fue Cita con un árbol (1965), escrito en París por Guillermo Rothschuh Tablada, a quien reconoce como su primer maestro y guía de sus lecturas.
“Él me hizo conocer los primeros textos de narrativa importante en mi vida, de Jorge Luis Borges, Virginia Woolf, Gabriel García Márquez”. Hoy sus horizontes sobre autores latinos así como europeos se han ido ampliando, dice “adorar” al escritor y pianista uruguayo Filisberto Fernández, a quien conoció por un ensayo de Italo Calvino.
Su gran hallazgo como lector, asegura, ha sido el escritor suizo Robert Walser, quien vivió una vida atribulada y falleció en el manicomio de Herisau mientras paseaba en la nieve. Sus recientes lecturas han sido de Leonardo da Vinci, y una historia sobre pintura escrita por Daniel Arasse, y la razón confiesa que le hubiese gustado ser pintor, y para no quedarse burlado hace sus “cuadritos con palabras y sueños”.
De su ars literaria el poeta Álvaro Urtecho dijo: “Yo te saludo, Santiago, en nombre de la amistad y de la poesía que permanece más allá del tiempo y sus miserables contingencias, más allá de los nombres y las fechas. Y saludo en ti a los Molina, ‘que sobrevivieron a las llenas más anchurosas del invierno’, los Molina que han cercado y cercan la finca de tu memoria para que se renueve el poema que siempre te persigue y te captura”.
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