Inés izquierdo
El otro día comentaba en mi columna que tenía pendiente un halón de orejas para los bancos porque andan machacando el idioma con sus “neologismos” que no son más que disparates lingüísticos.
Uno de las destrozos más comunes en el sistema bancario es sobre el uso de aperturar, que no existe en nuestro idioma. La que si tenemos es apertura, que en Español significa “acción de abrir”, que es el verbo que le corresponde a este sustantivo, de ahí que no podamos decir “vas a aperturar una cuenta bancaria” ya que esta expresión es lo más incorrecto que usted pueda usar a la hora de hablar, sino piense cuál es el sustantivo de abrir, o acaso usted dice abridura, (palabra que no existe) entonces dejemos de emplear el verbo “aperturar” porque no lo tenemos en nuestro idioma.
Hay que especificar que hablando con precisión y rigor, “apertura” se usa cuando aludimos al principio de una asamblea o actividad determinada. También la Real Academia Española incluye la acepción de “tendencia favorable a la comprensión de actitudes políticas e ideológicas distintas de las que uno sostiene” para aludir a lo que comúnmente escuchamos en los medios como apertura política, además si revisamos un diccionario de sinónimos veremos que la lista incluye: comienzo, inauguración, estreno y celebración. Ahora bien, no debemos confundir este vocablo con “abertura”, que es igual a hendidura, agujero o grieta. A menos que alguien tenga una abertura en sus conocimientos sobre el idioma. Otra de las palabras con problemas, es “ofertar”, hay falta de precisión del significado de la misma. Debemos aclarar que no se debe decir “te voy a ofertar mi amor” a menos que usted considere ese sentimiento universal como si fuera una mercadería.
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