Por: Arlen Cerda
“Algunos, para mí inexplicablemente, valoran tan positivamente esa gestión económica que dan la impresión que se sienten como si les hubiesen ‘perdonado la vida’, solamente porque Ortega no está haciendo lo mismo que en los años ochenta”, reclama.
[/doap_box]
Además de la “letal” reducción de los espacios democráticos en el país, el excandidato a vicepresidente de la República y economista Edmundo Jarquín, considera que el presidente Daniel Ortega Saavedra —reelecto inconstitucionalmente— también está aplazado en economía y “la relativa percepción de bonanza que algunos sectores experimentan podría estar a punto de terminar”.
Nicaragua ha experimentado un crecimiento promedio del cuatro por ciento en su Producto Interno Bruto (PIB) durante los últimos dos años.
Sin embargo, Jarquín estima que ese crecimiento ha sido “modesto” porque“ Ortega heredó un país sin déficit fiscal, con una reducidísima deuda externa y una inmensa cartera de proyectos de desarrollo en ejecución o contratados con financiamiento concesional”.
Además, advierte que lo peor es que los factores que han hecho posible ese desempeño y el manejo de la política económica sin aprietos están en riesgos.

“La temporalidad política de (Hugo) Chávez, por una u otra razón, es un factor de incertidumbre (sobre la cooperación venezolana). A su vez, la bonanza de precios de productos de exportación da señales de mengua, y la peligrosísima evolución de la situación europea, en que al erratismo de los mercados se suman ahora factores de incertidumbre política, no augura nada bueno en cuanto a las condiciones externas de nuestra economía”, asegura Jarquín Calderón.
También, el político y economista agrega que la seria advertencia sobre la incertidumbre en que se encuentran las dispensas (waivers) del gobierno de Estados Unidos, y sus consecuencias negativas en las fuentes multilaterales de financiamiento, tampoco abona a favor.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 A