ACAN-EFE
La Iglesia católica dio ayer por finalizada su mediación, a través del obispo castrense Fabio Colindres, en la “tregua” pactada entre las principales pandillas que operan en el país.
La mediación “ya tuvo su momento” y la continuidad del proceso depende del Gobierno y de la sociedad, manifestó el arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, tras la misa dominical en Catedral Metropolitana.
Escobar agregó que “la participación de la Iglesia fue oportuna y muy buena en ese momento que se hizo, y ahora más bien debe ser un compromiso de todos”.
Colindres anunció el 20 de marzo que los cabecillas de las pandillas Mara Salvatrucha (MS) y Mara 18 (M18) alcanzaron la “tregua” para dejar de cometer asesinatos y que él intervino ante las autoridades para que se mejoren sus condiciones de reclusión.
El obispo hizo el anuncio días después de que los jefes de maras fueran trasladados de un penal de máxima seguridad a otros con menos restricciones, en medio de una polémica por acusaciones al Gobierno, de que había negociado con esos grupos para disminuir los crímenes.
Tras la tregua ha bajado el promedio de asesinatos diarios, aunque se mantienen las extorsiones y otros delitos de las maras.
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