Lucía Vargas
Los más de 400 alumnos que estudian en el colegio Rafaela Herrera, de la comunidad Malacatoya, ubicada a 30 kilómetros de la ciudad de Granada, reciben clases en pupitres carentes de sentadera, paletas, respaldo, pero además el centro luce deteriorado y sucio.
Ayer los alumnos recibían clases y escribían sobre sus piernas. Las aulas están sin persianas, mientras el cielo raso y techo lucen con grandes huecos. Las paredes y puertas lucen sucias y en los patios no hay ni una sola planta.
Ante la situación, los miembros de la asociación de pobladores de Malacatoya hicieron un llamado al Mined y al Gobierno central, pues aseguran que durante el mandato de Daniel Ortega no han dado mantenimiento a este colegio, a pesar de que se usa para jornadas de vacunación, elecciones y es albergue en tiempos de invierno.
Edward Manzanares, miembro de la asociación de pobladores, mostró preocupación por el abandono que tiene su comunidad por parte del Gobierno central y municipal.
Silvio Jaime, de la misma asociación, refirió que hace 15 días solicitó al alcalde Eulogio Mejía 70 pupitres, pero a la fecha están esperando que se los entreguen.
El profesor Ulises Bermúdez, subdirector del colegio Rafaela Herrera, admitió que hay un déficit de 200 pupitres.
Explicó que en este centro urge reparar el techo para prevenir que en el invierno los alumnos se mojen cuando reciban sus clases.
Este centro hace poco tiempo recibió apoyo de Visión Mundial, por lo que lograron habilitar un pabellón y los servicios higiénicos, pero ante la falta de agua potable en esa comunidad solo usan las letrinas.
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