Eddy López y Saúl Martínez
No se logró conseguir la versión del alcaide Modesto Rodríguez, y el subprefecto Alejandro Pérez, quien permaneció en días anteriores como director interino, no contestó su celular. El abogado Roberto Lira, del Centro Cristiano de Derechos Humanos, precisó que han recibido continuas quejas de familiares con reos enfermos que no son beneficiados con órdenes de libertad.
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Ana Picado Gutiérrez, tía de Gabriel Ignacio Picado, quien falleció el martes por una complicación de salud, dijo que en reiteradas ocasiones su sobrino le confesó que le habían pegado. “Yo miré los moretones en la espalda, otra cosa que no entiendo es que la droga se comercializa dentro del Sistema Penitenciario”.
El muchacho llevaba tres años detenido en el Penitenciario de Chinandega, y el día que falleció fue llevado prácticamente agonizando al Hospital España.
Según Picado, los mismos policías aceptan que en el Sistema Penitenciario se introduzca la droga cuando se realizan las visitas conyugales.
Ángela María Picado dijo estar segura de que su hijo estaba consumiendo droga. “No estoy segura quién le pasaba la droga a mi hijo, de repente se enfermó, incluso mi hijo en varias ocasiones estuvo castigado porque en el penal estaba consumiendo droga”, dijo.
Una fuente del lugar refirió el martes que el doctor Sergio Berríos, juez de ejecución y vigilancia penitenciaria, jurisdicción de León, firmó la orden de libertad del muchacho cuando ya se encontraba en estado agónico.
PENAL SATURADO
El penal de Chinandega está saturado. Hay más de mil reos en un área con capacidad para 480. En una celda para ocho personas, duermen 30.
Los reos hacinados del Sistema Penitenciario de Chinandega sufren de diversas enfermedades: diabetes, insuficiencia renal crónica, problemas cardiorespiratorios, sarna, se reportan hasta casos de tuberculosis.
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