Luis Eduardo Martínez M.
Al final del camino, sin excepciones, estará la muerte. Y si llega, ¿podrá disponer de un espacio en el cementerio de la ciudad de Matagalpa?
En dos años será difícil, si es que sus familiares no compraron anticipadamente algún lote en el camposanto, estiman las autoridades locales.
- “Ahorita solo en cuarta clase tenemos espacios para la clientela, pero ya estamos topados”.
- Frank Navarro, director de Servicios Municipales de la Alcaldía.
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500 córdobas cuesta un lote en tercera clase, 300 córdobas cuesta en cuarta clase.
30 córdobas cobran por la “introducción” de un cadáver.
100 córdobas vale el derecho al título sobre un lote.
37.50 córdobas es el impuesto anual por tener un lote en primera clase, 25 córdobas se paga por uno de segunda clase y 18 córdobas por tener un lote en tercera y cuarta clase.
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El cementerio municipal en Matagalpa, al sur de la ciudad, “está saturado” y prácticamente “todo el panteón ya tiene dueños”, afirma Frank Navarro, director de Servicios Municipales de la Alcaldía, quien calcula que en 2014 podrían agotarse totalmente los lotes en el panteón.
Por eso el Gobierno municipal está negociando la compra de un terreno de al menos diez manzanas de extensión superficial para un nuevo cementerio.
“Hay un lugar que más o menos está en pláticas, aquí por (el cerro) El Calvario (al oeste de la ciudad), hay una planada allí arriba y se está buscando otro lugar para ver adónde conviene más hacer un cementerio nuevo”, dice Navarro.
PARA EMERGENCIAS Y EN CUARTA CLASE
Por ahora la municipalidad solo otorga derechos sobre los lotes a quienes “tengan la emergencia” de enterrar a alguien y solo en “cuarta clase”, coinciden obreros que permanecen en el cementerio.
Aunque el funcionario aclara que todavía hay espacios “para los casos de emergencia” y para sepultar los cadáveres que no son reclamados en la morgue de Medicina Legal.
Navarro explicó que el cementerio seguirá funcionando indefinidamente, porque “hay muchas tumbas cuyos dueños pueden acomodar dos y tres cadáveres más”.
Hay cuatro “clases” en el actual panteón con un área total de 16 manzanas en un terreno irregular.
División de clases sociales que Navarro atribuye a los “gobiernos neoliberales”, aunque cerca de 1900 los extranjeros tuvieron que construir su propio cementerio, al noroeste del actual camposanto.
“Uno de los principales impulsores de la construcción de este cementerio (de extranjeros) fue James Haslam y su esposa Adela Burton, quienes habían sufrido en carne propia el rechazo del entierro en el cementerio de Granada de su pequeña hija Adela, porque no era católica, cuando esta murió en el trayecto del puerto de Greytown (San Juan del Norte) a la ciudad de Granada”, refiere el historiador Eddy Kühl en el libro Matagalpa y sus gentes .
Agrega que “así se hizo necesario lo que la gente llamó Cementerio de los Extranjeros, porque los enterrados allí eran mayormente de Europa y Estados Unidos, la mayoría no eran católicos, eran más bien luteranos, anglicanos, presbiterianos, evangélicos, budistas y masones”.
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