Leonel Teller Sánchez
Cuando el poder absoluto se desborda conduce al inicio del fin y, según nos instruye la historia, estos pueden ser violentos, largos y tormentosos, tanto para los pueblos sometidos como para sus tiranos.
Después de una candidatura presidencial inconstitucional, funcionarios de facto en los poderes del Estado, reformas electorales cosméticas y tres fraudes electorales consecutivos en las elecciones municipales, regionales y nacionales, para aquellos que conocen las reglas de la cooperación internacional para el desarrollo el inicio es predecible, no tanto así el final, porque sabemos cómo comienzan los eventos, y aunque podríamos hacer un cálculo de su magnitud, no sabemos ni cuándo ni cómo será su fin.
Las declaraciones de la nueva embajadora de los Estados Unidos de América, en su primera comparecencia pública no nos deben sorprender, ya que lo que hizo fue reiterar una muerte anunciada. En sus propias palabras, la embajadora Phyllis Powers dijo: “…debo ser honesta con ustedes: la persistente falta de transparencia fiscal; la incapacidad del Gobierno de Nicaragua de tomar acciones concretas para resolver las nuevas invasiones de propiedades de ciudadanos estadounidenses, y especialmente las graves irregularidades del proceso electoral del año pasado, y la ausencia de medidas que indiquen que se están mejorando las condiciones para las elecciones de este año, hacen que la decisión para el otorgamiento de las dispensas sea muy difícil”.
La soberbia del poder absoluto logró que en un año electoral en los Estados Unidos de América, tanto demócratas y republicanos del senado y la cámara baja del Congreso, se unan en contra del gobierno dictatorial de Nicaragua condenando a todo un pueblo que lo único que desea es democracia, trabajo y un futuro prometedor para todos, derechos que Ortega nos está negando.
Si los waivers o dispensas no son aprobadas en el congreso este verano no solamente se nos va a privar de la cooperación bilateral para el desarrollo que administra la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID).
Recordemos que la Cuenta Reto del Milenio nos la suspendieron después del primer fraude electoral en el 2008. Más grave aún, si las dos dispensas no son aprobadas, el secretario del Tesoro por ley tendrá que recomendar la suspensión del programa con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los préstamos blandos procedentes del Banco Mundial (BM) y del Banco Interamericano para el Desarrollo (BID), mayoritariamente para proyectos de inversión pública que son los que generan mayor empleo y circulante.
La salud del presidente Chávez no es la mejor, y si le agregamos el detonante que después de trece años la oposición venezolana finalmente se unió y ya tienen a un candidato único para la presidencia de ese país amigo, quien ya anunció que de ganar las elecciones “sacará a Venezuela del Alba”, el panorama económico y social no luce muy prometedor para Nicaragua. Parte de la solución es la unidad de la verdadera oposición y con esto me refiero a la sociedad civil, partidos políticos y sector empresarial. Ojalá y no reaccionemos cuando ya sea demasiado tarde.
El autor es concejal de Managua