Wilder Pérez R.
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“Hasta ahora no ha pasado nada porque estábamos en verano, pero nos preocupa que con esa reventadura esa tierra se vaya a caer al río”. Estas palabras de una trabajadora de Tramusa SA, empresa que construyó la carretera tica junto al río San Juan, reflejan lo que ocurre en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica.
“Creo que ese punto es muy delicado y debería ser analizado, si eso sucede, Costa Rica se puede ver en un riesgo con los nicaragüenses”, añadió la empleada al diario Extra, de ese país.
Tal como lo dio a conocer un panel de 14 técnicos nicaragüenses de distintas especialidades en los últimos meses, la carretera que construyó Costa Rica junto al río San Juan de Nicaragua no cumplió con estudios necesarios para la seguridad de la infraestructura, de las personas y del medioambiente.
En un reporte presentado hace tres meses, los científicos nicas advirtieron que, como producto de la construcción de la carretera, el San Juan pasó de recibir 3,800 toneladas de sedimento por día a 38,000 toneladas a diario desde Costa Rica.
La noticia causó alarma porque la cantidad de sedimentos se había elevado en plena época seca del año. Los especialistas auguraron que aparecerían nuevas islas y ramales dentro del río una vez que empezara la temporada de lluvias, que se instalará a partir de la próxima semana.
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