François Hollande fue investido ayer como nuevo presidente de Francia y ayer mismo viajó a Alemania, en un accidentado vuelo retrasado por una tormenta eléctrica que lo obligó a cambiar de avión.
En Berlín se reunió con la canciller alemana, Angela Merkel, con quien tiene algunas divergencias sobre la forma de afrontar la crisis económica en Europa, a diferencia de su antecesor Nicolas Sarkozy.
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