CARACAS/AFP
Encerrados con temor en sus viviendas o durmiendo en la calle: vecinos del penal La Planta, en Caracas, y familiares de los reos que se resisten con armas a desalojarlo son los otros presos en una crisis que pone en jaque el plan oficial de reformar el sistema carcelario.
Bajo un puente frente a la cárcel —en una zona residencial del centro caraqueño—, y durmiendo hasta siete en una carpa de tres, aseándose en los baños de unas canchas deportivas, las madres, esposas y hermanas de los presos, son víctimas de los gases lacrimógenos que dispersan los militares para controlar cualquier brote violento dentro o fuera del penal, de donde se fugaron varios presos.
Fuertemente armados, los reos se atrincheraron en el interior de La Planta para rechazar la decisión de la ministra de Asuntos Penitenciarios, Iris Varela, de clausurar el recinto por no hallarse en condiciones y trasladarlos a otras cárceles.
En un vídeo en internet, los presos solicitaron a la ministra autorizar las visitas de sus familiares y la liberación de los reclusos que hayan cumplido su sentencia como condiciones para entregarse.
“Hemos vivido en zozobra, llorando”, asegura Yenca Gifo, quien perdió un embarazo por efecto de las bombas lacrimógenas.
Hace una semana, un tiroteo entre presos y autoridades carcelarias, cobró una muerte inusual: Henry Molina, de 48 años, murió al recibir un disparo en la cabeza cuando veía televisión en su apartamento, a 300 metros de la cárcel.
“Estamos trancados porque (la Guardia Nacional) no nos deja pasar y las bombas lacrimógenas entran en los apartamentos”, lamenta Elías Tejada, vecino de la zona, donde se suspendieron las clases y se cerraron los accesos a las calles colindantes.
Varela rechaza un asalto a la prisión, lo que recuerda la operación para controlar la cárcel de El Rodeo, en junio de 2011, que dejó 25 muertos y varios presos fugados. Luego de eso, el presidente Hugo Chávez creó el nuevo ministerio y designó a Varela para reformar las prisiones, pero la ministra no pudo evitar que ese año cerrara con 560 reos asesinados y 1,457 heridos.
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