Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el mundo cada año 270 millones de asalariados son víctimas de accidentes de trabajo, 160 millones contraen enfermedades profesionales y se registran 355 mil muertes debidas al trabajo. Sin embargo, conforme el mundo se adentra en Human Age, (era donde el talento ha remplazado al capital como el diferenciador competitivo) hay expectativas optimistas de que esta realidad pueda ser revertida, porque en adelante el talento humano será el centro del escenario productivo, por encima del capital.
Existen las condiciones para este optimismo. La normatividad internacional existente a la que cada vez más Estados se suman, la tercerización de las economías hacia modelos de negocios intensivos en capital humano y la utilización intensiva de las tecnologías de la información podrán contribuir a ello, pero será necesario que las organizaciones y los trabajadores tomen conciencia de la importancia de contar con estrategias de salud ocupacional.
Según los expertos del tema, la salud ocupacional es una actividad multidisciplinaria orientada a promover y proteger la salud de los trabajadores; esto es, a reducir las condiciones de riesgo a fin de controlar accidentes y enfermedades de trabajo. Sin embargo, no se limita a cuidar las condiciones físicas del trabajador, contempla también la fase psicológica, un componente que asume cada vez mayor relevancia.
Las afectaciones más recurrentes a la salud del trabajador son fracturas, cortaduras y distensiones por accidentes laborales, trastornos por movimientos repetitivos, problemas de visión o audición, y las enfermedades causadas por la exposición a sustancias antihigiénicas, tóxicas o radioactivas. Pero también debe encargarse del estrés causado por el trabajo, las relaciones laborales o el mal clima laboral. Por ejemplo, estudios de la OIT apuntan que tan solo en Europa el estrés es el responsable de entre el 50 y el 60 por ciento de todos los días de trabajo que se pierden. Algunos especialistas apuntan que en el futuro, los temas de la angustia y la depresión serán también de relevancia para las estrategias de salud ocupacional.
La salud ocupacional representa —como tradicionalmente lo ha hecho— un apoyo al perfeccionamiento del trabajador y al mantenimiento de su capacidad de trabajo. Sin embargo, en el contexto actual de escasez de talento, para las organizaciones representa un elemento para atraer y retener al capital humano que requieren.
Las organizaciones conscientes de la importancia de la salud ocupacional para su competitividad, promueven una cultura basada en la seguridad y la salud en el lugar de trabajo; una cultura que debe comprender valores, actitudes, reglas, sistemas y prácticas de gestión, principios de participación y conductas laborales a favor de la creación de un medioambiente de trabajo sano y seguro. Esto parece sencillo, pero en la práctica no es así.
Para lograrlo, se recomienda desarrollar estrategias integrales que contemplen programas de información y formación en salud ocupacional; promover la participación activa de los empleados en el control de las condiciones de inseguridad que observen durante su jornada laboral y registren las actividades de salud ocupacional que realicen, en un sistema de información que les permita contabilizar los indicadores de gestión.
Lo anterior deberá necesariamente estar soportado en un pleno compromiso de la alta gerencia respecto del tema, compromiso que se traduzca en la oportuna detección y asignación de los recursos requeridos, así como en el compromiso de las gerencias intermedias o locales y de los representantes de servicio y supervisores para la prevención de riegos y enfermedades.
Hay evidencia empíricas de que las organizaciones que poseen sistemas de gestión de la seguridad y la salud en sus centros de trabajo obtienen mejores resultados productivos que las que no los tienen. Bastaría con hacer referencia al número de días laborales perdidos y al monto de indemnizaciones que se ahorran con ello; pero habrá que entrar también en la medición de mejores niveles de productividad derivados de personal sano, seguro, informado y en forma para desempeñar sus labores.
* Responsable de Unidad de Negocios Manpower Nicaragua
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