Una bomba explotó ayer al paso de un camión militar sirio unos segundos después de que el jefe del equipo de observadores de Naciones Unidas pasó por el lugar en un convoy.
El ataque, que según el régimen hirió a 10 soldados sirios, puso de relieve los límites del plan de la comunidad internacional para utilizar observadores desarmados, a fin de promover un alto el fuego entre las tropas gubernamentales y los rebeldes que intentan derrocar al presidente Bashar al Asad.
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