La Paz/EFE
La primera jornada de una huelga sindical de 72 horas, convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), concluyó ayer con violentos disturbios en La Paz, mientras los partidarios del presidente Evo Morales marchaban en Cochabamba para apoyarle, en la séptima semana de conflictos sociales.
Los mayores desórdenes fueron en La Paz, donde miles de manifestantes, sobre todo universitarios y médicos, intentaron entrar por la fuerza a la plaza Murillo, donde están los palacios de Gobierno y del Legislativo.
La huelga de la COB, la mayor organización sindical, fue acatada por médicos y trabajadores de la salud pública, que llevan siete semanas de paro contra un decreto de Morales, que aumenta de seis a ocho horas su jornada laboral, y por las universidades, pero no afectó a la mayoría de los sectores productivos.
Fue más contundente, según el Gobierno, el paro de transporte que paralizó el lunes y el martes La Paz y la vecina ciudad de El Alto, también con incidentes violentos.
Los sindicatos exigen a Morales un aumento salarial superior al ocho por ciento que decretó el 1 de mayo, y le piden que tome en cuenta lo que llaman “canasta básica familiar”, que calculan en 1,192 dólares mensuales, igual a ocho salarios mínimos.
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