Existe un refrán que dice: “Dime con quién andas y te diré quién eres”. Yo prefiero adaptarlo a “dime cómo vistes y te diré quién eres”. Y aunque también hay otro proverbio famoso que asegura que “las apariencias engañan”, considero que en la mayoría de las veces las apariencias sí dicen la verdad.
Te guste o no, la gente juzga de la manera como nos vestimos. Por ello se dice que la primera impresión siempre cuenta. Tu aspecto externo siempre envía un mensaje y dice mucho de vos. Ya sea en una entrevista de trabajo, en una fiesta o con tu familia, la gente te va a tratar de acuerdo a tu imagen. No dejés que el único obstáculo que tengás para alcanzar tus metas sea tu imagen. Encontramos en las empresas a gerentes generales vestidos de una forma no apta para su trabajo, como muy escotadas o con demasiado maquillaje, incluso como que solo se levantaron de la cama. Y esto no se puede dar.
La moda es un lenguaje que expresa quienes somos y como nos sentimos; la ropa dice la verdad de cada uno de nosotros tanto por dentro como por fuera, nuestra personalidad, oficio o estado de ánimo. Un consejo, no usen tanto color negro, que en lugar de ayudar de hace ver de más edad y es de muy mal gusto. Negro, solo para los funerales.
¿Qué hacer? No importa tu tipo de cuerpo. Grandes, pequeños, gordos o flacos, todos podemos alcanzar con éxito una imagen positiva, a la moda y acorde con nuestra personalidad. Lo más importante es conocer muy bien nuestro cuerpo, sabiendo qué nos queda bien y qué no, y sobre todo no degradando el punto focal, mucho menos llamando mucho la atención, usando prendas que no van con nuestra edad.
Ojo, no es la cantidad de ropa que tengás sino la calidad, esto no significa tener ropa de marca ni carísima, sino que te quede bien y sobre todo que te sientas bien con ella. Recuerda que “menos es más”. Lo que realmente importa es tu actitud. Si te sientes linda o lindo y elegante, podrás proyectar esa imagen.
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