El enviado especial para Siria, Kofi Annan, alertó ayer del riesgo de que el país entre en una guerra civil si fracasa su plan de paz, pero confió en que los altos niveles de violencia acabarán con el despliegue de los 300 observadores aprobados por el Consejo de Seguridad de la ONU. Con esa apuesta por la labor de los observadores, Annan defendió de nuevo ante el Consejo de Seguridad su plan de paz, pese a que no se ha cumplido el alto al fuego desde el 12 de abril.
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