Las autoridades de Siria organizaron ayer elecciones legislativas en un contexto de violencia para conferir cierta credibilidad al régimen, pero la oposición optó por boicotear los comicios.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, denunció las elecciones mientras “la violencia continúa”, y Estados Unidos afirmó que los comicios “rayan en lo ridículo”.
Unos 7,195 candidatos de nueve partidos competían por los 250 escaños de diputados, que adoptarán una serie de reformas prometidas por el presidente Bashar al Asad.
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