Bogotá/EFE/AP
La Agencia de Noticias Nueva Colombia (Anncol), afín a las FARC, criticó en su sitio de internet que “la cifra disminuye como por encanto”, y agregó que la situación de Langlois “es de suponer que es responsabilidad del Gobierno de Colombia, al involucrar en sus filas militares a un ciudadano extranjero como reportero de guerra”.
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El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, aseguró ayer que el periodista francés Roméo Langlois, de 35 años, quien desapareció el sábado cuando el batallón antinarcóticos al que acompañaba en el sur de Colombia para hacer un reportaje sobre sus labores, entró en combate con las FARC, “fue secuestrado” durante el enfrentamiento.
Por su parte, el ministro colombiano de Defensa, Juan Carlos Pinzón, apeló a la prudencia e informó que “a esta altura (del domingo) solamente hay una persona desaparecida… que es el corresponsal de guerra en Colombia desde hace 12 años”, al referirse a Langlois.
Pinzón, quien habló desde la base militar de Larandia en Caquetá, departamento en el que se produjeron los combates, no descartó la posibilidad de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) tomaran al periodista cautivo, y “si lo tienen”, les exigió “respetar su vida y hacerse responsable” de lo que le ocurra.
Pinzón agregó que, según los militares con los que estuvo Langlois durante la mayor parte de los enfrentamientos, este recibió un disparo en el brazo izquierdo. Además, que en medio de la tensión “seguramente” se quitó el chaleco y el casco militar que llevaba como acompañante del Ejército y decidió “al manifestar que era población civil, desplazarse hacia el área, desde donde disparaban los guerrilleros”.
Según los combatientes, se trató de combates “muy intensos” durante horas, en los que hubo momentos de enfrentamiento “a corta distancia” y “el enemigo (iba) vestido de civil, disparando desde las casas o utilizando civiles desarmados como escudo humano”, acotó Pinzón.
Compañeros de Langlois, corresponsal de la cadena de televisión France 24, viajaron a La Unión Peneya, en el municipio La Montañita del Caquetá, para contrastar las versiones de los hechos. Simone Bruno, manifestó su intención de hablar con Pinzón, con los militares que estuvieron con Langlois y con la población que lo vio “por última vez” porque si estuviera desaparecido podría haber sido hallado ayer con otras cinco personas en esa condición.
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