Por Alina Lorío L.
Los habitantes del municipio de Jalapa, ubicado en el borde fronterizo con Honduras, se sienten en total indefensión. Apenas existe un policía asignado por cada cuatro mil habitantes y tanto la frontera como las comunidades de mayor concentración poblacional están bajo el terror de la delincuencia.
Las amenazas, contrabando, tráfico de estupefacientes, asesinato, homicidio y como mínimo, la venta ilegal de licor y expendios de droga, son los delitos más frecuentes que registra la Policía Nacional.
Los pobladores de Jalapa reiteraron este problema en la primera asamblea de reflexión que la Policía realizó ayer en ese municipio de Nueva Segovia, en presencia de la comisionada general Glenda Zavala, jefa de Auxilio Judicial.
Este municipio de 54,500 habitantes, según la Policía, y 75,000 de acuerdo con organizaciones civiles, solo tiene 21 agentes.
Ulises Ríos Matute, coordinador político para 20 comunidades de la zona este de Jalapa, reveló que desde el 6 de noviembre pasado, día de las elecciones presidenciales, no ven pasar un solo policía y menos a efectivos del Ejército de Nicaragua.
Glenda Zavala, comisionada general y jefa de Auxilio Judicial, al comprometerse a brindar mayor seguridad policial en las comunidades del municipio de Jalapa.
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“Denunciamos el abandono del que somos objeto, expuestos a la venta ilegal de droga, licor, amenazas, asesinatos, secuestros generalmente proveniente de Honduras, por eso hoy le estamos entregando un pliego de peticiones a la jefatura nacional (de la Policía)”, señaló Ríos Matute.
En similar tono se pronunciaron Leoncio Orozco, Pedro Antonio Hernández y Julio César Huete. “Aquí (en la frontera) hay que saberse jugar la vida, pasamos momentos extremadamente difíciles defendiéndonos del abigeato, de los contrabandistas”, dijo Orozco.
“Tenemos miedo, en mi comunidad en febrero desapareció un ciudadano y días después asesinaron a otro y dicen que hay tres en la lista”, recalcó Hernández.
Hernández, productor de la comunidad de San Pedro del Norte, reiteró que en el lugar suceden las cosas y difícilmente se sabe quienes cometen los delitos. “No vemos ni a la Policía ni al Ejército patrullar, el profesor de la escuela no llega a la comunidad desde el último asesinato y los delincuentes caminan armas para matar a los honrados, y a los honrados les ponen (la Policía) miles de trabas para un permiso de portación de armas”.
Asimismo, representantes de las comunidades de La Mía, Teotecacinte y El Limón, demandaron la instalación de puestos policiales permanentes, dado que son zonas donde la juventud se está destruyendo por el consumo de licor y drogas.
En tanto, miembros del gabinete de la producción, en el marco de la IV Feria Municipal del Café, propusieron que haya coordinación efectiva entre la Policía y el Ejército para ejecutar patrullajes permanentes, sobre todo en el borde fronterizo, haciendo énfasis en puntos ciegos.
Asimismo propusieron el establecimiento de puntos de revisión permanente en la ruta internacional, con el objetivo de ejercer mayor control del tráfico de personas y vehículos.
La comisionada general Glenda Zavala frente a unos 300 pobladores de Jalapa se comprometió a revisar la posibilidad de instalar el puesto policial en la comunidad de La Mía, tomando en cuenta el compromiso previo del alcalde Orlando Zeledón, de aportar el pago de un agente por cada policía nuevo que contrate la jefatura para Jalapa y el compromiso de la comunidad de reforzar la vigilancia comunitaria.
También consideró necesario y posible la instalación de un puesto policial, en principio con unos diez agentes, en la comunidad fronteriza de Teotecacinte, consciente de que necesita no menos de veinte uniformados.
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