DAMASCO/AFP
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La explosión de un coche bomba que dejó tres heridos en Damasco, en cuyos suburbios se libraron combates entre militares y soldados desertores, mostró una vez más que la presencia de observadores de la ONU en el país no consigue hacer respetar el alto el fuego decretado hace 12 días.
El opositor Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), con sede en Gran Bretaña, informó de la muerte de un civil en Duma, a 13 kilómetros de la capital, donde se escucharon explosiones. Además, evaluó en 54 el número de civiles fallecidos violentamente el lunes en Siria.
El plan del emisario internacional Kofi Annan también prevé el retiro de las tropas de las ciudades, la liberación de los detenidos y la autorización para el ingreso de trabajadores humanitarios y periodistas.
Un equipo de observadores de la ONU ya inició su recorrido para inspeccionar el país. Un vídeo presentado ayer muestra a por lo menos cuatro observadores, rodeados por militantes, “inspeccionando” uno de estos barrios de Hama.
Otros observadores concurrieron ayer a Duma y Harasta, según la agencia oficial Sana y los opositores Comités Locales de Coordinación (LCC), que promueven la movilización contra el régimen de Bashar al Assad.
Annan señaló ayer al Consejo de Seguridad que el nivel de violencia en Siria es “inaceptable”, aunque haya bajado desde el 12 de abril.
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