Un mojón, en el que se lee una medición de 42.76 metros sobre el nivel del mar, llega hasta la vivienda donde habitaba Jaime Soza, en el extinto asentamiento Manchester, ubicado en la costa del lago de Managua. En el invierno 2010 su vivienda fue alcanzada por las aguas del lago.
Soza corrió con suerte porque su casa se mantuvo cuando el agua bajó semanas después. Aquí miles de viviendas quedaron destruidas.
Las mil 500 familias que desde el año 2009 hasta la fecha han sido evacuadas de las orillas del lago no han regresado, pese a que muchas continúan en los albergues que el Gobierno municipal localizó para ellas.
Soza ha visto que varios han llegado con la intención de volver, pero se arrepienten porque si lo hacen perderían la oportunidad de que el Gobierno les dé una casa en otro lugar.
“Todas estas obras deben ser entregadas en la última semana de abril… van avanzadas y es porque se iniciaron desde enero y no en este mismo mes, como se ha venido haciendo en los últimos años”, valora Leonel Teller, concejal opositor.
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El concejal Leonel Teller argumenta que solo el ejecutivo de la comuna sabe qué forma de control están ejerciendo para que las familias evacuadas no regresen a la zona como ha ocurrido en años anteriores. A pesar de varios intentos de contacto con Fidel Moreno, secretario general de la Alcaldía de Managua, este no contestó las llamadas telefónicas.
Soza ha sido uno de los beneficiados de la entrega de casas a estas familias. En total, según comentó Teller, se han entregado 276 viviendas a las familias evacuadas de la costa y orillas de cauces, puntos de alto riesgo durante el invierno.
NO QUIEREN PERDER “PATRIMONIO”
Soza viene a este lugar todas la mañanas, su cuñado aún habita en la casa junto a sus hijos. “Es su patrimonio, es lo que tienen, y no lo quieren perder… yo vengo porque este es mi lugar de trabajo, pero ya no vivo aquí… vivir aquí da miedo cada invierno”, dice Soza.
Más adelante sobre el agua del contaminado lago flota un bote pesquero llamado “El Gavilán”, propiedad de don Félix Chacón, su machete de trabajo, pues es pescador, a pocos metros está su vivienda que con cada invierno era cubierta por el lago.
Desde el 2010 fue evacuado y vive un poco más arriba, donde fueron los rieles del extinto ferrocarril, donde las aguas del lago suponen no llegarán si el invierno es fuerte.
Teller apunta que todos los concejales de la oposición han apoyado la construcción de viviendas para estas familias, en total se han concebido 876 viviendas para las familias que han sido evacuadas de zonas de riesgo, entre ellas figura la de don Félix, que todos los días regresa a su casa a orillas del lago, al igual que don Jaime, para continuar con su trabajo y cuidar lo que siente es su patrimonio desde hace más de 50 años.
“Veo que vienen algunas familias con la intención de regresar, pero la piensan porque si regresan pierden la posibilidad de que el Gobierno les dé una casa”, dice don Félix.
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