MIAMI/AFP
El vigilante voluntario George Zimmerman, de 28 años, acusado de asesinato en segundo grado por la muerte del joven negro Trayvon Martin, se disculpó ayer ante los padres del adolescente en una audiencia donde le impusieron una fianza de 150,000 dólares para esperar el juicio fuera de la cárcel.
“Lamento la pérdida de su hijo”, dijo. “No sabía cuántos años tenía. Pensé que era un poco más joven que yo. Yo no sabía si estaba armado o no”, concluyó.
Tras más de un mes de polémicos debates en EE.UU., sobre la discriminación racial que pudo imperar en el caso, ayer se escuchó por primera vez a las partes, sobre todo al acusado que estuvo casi dos meses escondido tras recibir amenazas de muerte, según él y su familia.
Zimmerman y su familia dijeron ayer que tienen pocos ahorros por lo que se desconoce cómo el acusado conseguirá el monto para salir de la prisión de Sanford.
El fiscal Bernardo De La Rionda argumentó que el tribunal debía considerar que Trayvon Martin “no estaba cometiendo un delito” en el momento del crimen e insistió en que el joven fue tomado por delincuente sin motivos sustanciales.
Zimmerman disparó contra Martin en un altercado en una urbanización privada en Sanford el 26 de febrero, cuando el joven iba a la casa donde estaba su padre, tras comprar dulces.
La policía detuvo brevemente a Zimmerman, pero no lo arrestó amparándose en la ley “Defienda su posición”, con la que los ciudadanos pueden usar fuerza letal contra quien represente una amenaza seria, otorgándoles inmunidad frente a la justicia.
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