Este Código puede herir las fibras sensibles de las personas, ante una bondad que es solo en apariencia. Tiene una cantidad de artículos ya existentes en nuestras leyes (aunque para quienes las desconocen, les parecerían innovadoras) con detalles innecesarios que cansan al lector y su fin es cubrir otros artículos, que se ocultan bajo este maquillaje. A continuación algunos ejemplos:
Maquillaje: se dice que busca en la familia “fortalecer los vínculos de cariño, ayuda y respeto recíproco entre sus integrantes”, pero la realidad es que contiene artículos que promueven aún más el divorcio entre los cónyuges; y facilitan que los hijos puedan demandar a sus padres. ¿Qué vínculo de cariño se fortalece? Más bien se deteriora o anula.
Maquillaje. Para todos está bien que se garanticen los derechos de los hijos, debido a la existencia de la paternidad irresponsable. Realidad: Someter a los hijos en un proceso judicial innecesario cuando puede ser un arreglo entre padres, tal como se establece en las leyes vigentes. Esto será nefasto en la psique y desarrollo de nuestra niñez y adolescencia.
En países donde este tipo de leyes han sido aplicadas, ya se ven sus consecuencias. Se ha perdido toda autoridad paterna, los hijos acusan por violencia doméstica, sea porque les quieren corregir o porque les alcen la voz. En fin, la lista es interminable. Este código abona para enemistar a los hijos contra los padres, al punto que ya se están dando casos de que hijos matan a sus progenitores. ¿Este es el futuro “progresista” de deshumanizar a las siguientes generaciones?
Maquillaje: se dice: “Interpretación y aplicación acorde con la Constitución”… y se agrega a esto …“tratados y acuerdos ratificados…”. ¿Se puede colocar la Constitución de la República al mismo nivel que los acuerdos internacionales?
Actualmente hay una presión fuerte para obligar a los países del tercer mundo a integrar en sus leyes el matrimonio homosexual, el aborto en cualquiera de sus encubrimientos (uso de anticonceptivos abortivos; obsoleta y fracasada “reproducción artificial”) para converger en un objetivo: disminuir la población o control natal. Esto se logra cuando: las familias, fuentes de vida humana, se desintegran; los homosexuales garantizan la no reproducción; a los niños se les mata antes de nacer; los jóvenes, potencial de vida, sin el norte de los padres, se corrompen y autodestruyen.
Este Código, léanlo todo, no superficialmente, y respondan ustedes mismos a la pregunta: ¿no será esta ley de “familia” cómplice de todo esto que he señalado?
Si están al tanto del acontecer encontrarán que hay países donde la gente está manifestándose enérgicamente en rechazo de ese tipo de leyes, hasta han amenazado con desobediencia civil en masa ante una imposición y aprobación de leyes que se dicen “humanitarias” con un fondo ideológico antivida y antifamilia; radicalmente opuestas a la libertad del ser humano para actuar conforme a una recta conciencia.
Señores diputados, demuestren que son seres pensantes. Todavía se pueden retractar. Y si esto solo es el comienzo, ¿cuántas leyes de este tipo, faltan por aprobar? Que Dios salve a Nicaragua.
La autora es, Máster en Psicopedagogía.
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