César Úbeda Bravo
En las próximos días se espera que venga al país la futura embajadora de EE. UU. en Nicaragua, Phyllis Powers, para presentar sus cartas credenciales al presidente inconstitucional, Daniel Ortega.
En declaraciones a LA PRENSA, desde Washington, el excanciller de la República, Francisco Aguirre Sacasa, considera que la nueva embajadora expresará las inquietudes de EE. UU. sobre el retroceso de la democracia en el país.
¿Tendrá la embajadora Powers la misión de presionar a Ortega sobre el tema de gobernabilidad?
No pretendo hablar por la embajadora Powers. Pero conociendo cómo son las cosas en Estados Unidos, ella vendrá a Nicaragua con un mandato o “brief” de sus superiores en el Departamento de Estado. Obviamente esas instrucciones reflejarán las inquietudes sobre el retroceso de la democracia en Nicaragua que la secretaria Clinton exteriorizó hace algunos meses. No olvidemos, tampoco, que la embajadora no es una novata en la diplomacia norteamericana. Para haber alcanzado por segunda vez el puesto de embajadora, tiene antenas sensibles y debe de haber internalizado los mensajes que le pasaron los senadores Menéndez y Rubio en la audiencia del 14 de febrero previo a su confirmación. Ahora bien, no me atrevo a decirte cómo compartirá la posición de su gobierno a sus interlocutores en la Administración Ortega. Eso dependerá de su propio estilo y probablemente de un deseo de que su diálogo con nuestras autoridades sea exitoso y no confrontacional.
¿Considera que Powers abordará por un cambio en las autoridades electorales, tomando en consideración los informes de la UE y la OEA?
Nicaragua ya lleva dos elecciones consecutivas altamente cuestionadas: las municipales de 2008 y las generales de 2011. Estas, al igual que las deficiencias del actual Consejo Supremo Electoral, son de sobra conocidas por los latinoamericanistas en EE. UU. y Europa. O sea que este tema seguramente está en su radar. Qué hacer sobre este asunto obviamente les compete a los nicaragüenses y a nuestro Gobierno. Pero cómo, o si no se resuelve, tendrá consecuencias para Nicaragua en Washington a como ya lo ha tenido en varias capitales europeas y en el propio EE. UU.
¿Estados Unidos otorgará los waivers de transparencia y de propiedad?
Pienso que los dos waivers son herramientas que EE. UU. podrá utilizar para manifestar su preocupación con el retroceso de la gobernabilidad en Nicaragua. Pero no son las únicas herramientas que tienen. Por ejemplo, con o sin waivers, el Gobierno estadounidense puede usar su músculo en las Instituciones Financieras Internacionales (IFIs) para que se restrinjan futuras operaciones de estas a Nicaragua. Podría, por ejemplo, el director ejecutivo estadounidense pedir que ni siquiera llegasen al Directorio del BID o del Banco Mundial créditos de rápido desembolso para Nicaragua y quedarían en tubería durmiendo el sueño de los justos con consecuencias desastrosas para nuestro país.
Respecto a los resultados de la VI Cumbre de las Américas, ¿al no haber una Declaración Final, se puede considerar un fracaso?
En los EE. UU., la Cumbre de Cartagena será recordada popularmente por el escándalo involucrando a miembros de Servicio Secreto y de las fuerzas armadas norteamericanas en el Hotel Caribe. Ni siquiera cubrieron los medios el hecho de que no hubo declaración, ni el tema de Cuba, ni mucho menos el de las Malvinas. Sin embargo, entre los latinoamericanistas norteamericanos —incluyendo los que están en el Departamento de Estado— esta Cumbre no puede haber dejado un buen sabor. Ni creo que lo dejó en la Casa Blanca. Pero para serte totalmente franco, no creo que existían grandes expectativas en Washington con relación a la Cumbre, sencillamente porque nuestro subcontinente no es prioritario para Washington.
¿Fue la última Cumbre de las Américas, tomando en consideración que los países del Alba y Brasil no asistirán a otra cumbre si no invitan a Cuba, según informó el presidente Evo Morales?
A como decía Cantinflas, “puede que sí, puede que no, lo más probable es quién sabe”. Recordemos que faltan tres años para la próxima Cumbre, si es que la hay, y mucho puede pasar durante ese tiempo. ¿Quién nos puede asegurar que todavía existirá el Alba en tres años? ¿Y cómo sabemos que Evo Morales es el vocero del Alba ni mucho menos del Brasil?
Mirá, para mí lo más interesante es que recientemente la presidente Rousseff, de Brasil, fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Obama y que después de abandonar Cartagena, la secretaria Clinton viajó a Brasilia. Esto me demuestra que EE. UU. está buscando una relación privilegiada con la potencia más importante de nuestro subcontinente. Para ellos, eso es lo que cuenta.
¿Tendrá algún costo que pagar Ortega por no haber asistido a dicha Cumbre?
Creo que fue una equivocación del comandante no asistir a la Cumbre y echarse para atrás al último momento. Esas cosas no se estilan. Era una magnífica oportunidad para que Daniel limase asperezas con Estados Unidos y enfatizara la colaboración que existía en campos como la lucha contra el narcotráfico.
Al no ir y al retomar posteriormente un discurso estridente en contra del imperio y tildar a Obama de dictador, Daniel no solo desperdició esa oportunidad sino que se ganó ningún amigo en el “ establishment ” estadounidense. Más bien tensionó aún más de lo que ya estaba la relación Managua-Washington.
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