Cumbre de la Américas
34 jefes de Estado y de Gobierno disfrutaban el vídeo oficial del magno evento; un pequeño ángel de 10 años era la figura central persiguiendo por los encantadores paisajes de Cartagena a un alegre colibrí que volaba en colores y libertad, nadie esperaba que la preciosa angelita se apareciera frente a los sorprendidos dignatarios y entregara al insigne pajarito al anfitrión el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, aun a los rostros más duros se les notó espontáneas lágrimas del alma.
El ingeniero colombiano Esteban Labrador, inspirador del sueño americano y creador del minucioso estudio sobre la legalización de la coca, no estaba físicamente presente, pero su tan difamado proyecto sonaba por todos lados y lo defendían quienes lo rechazaban años atrás y hoy se ve como una posibilidad de paz y estabilidad para los países utilizados por los narcotraficantes.
Por tratarse de una importante reunión de presidentes democráticos surgidos de elecciones libres y honestas no pudieron estar presentes Cuba, Nicaragua ni Venezuela, porque su presidente —Hugo Chávez— estaba muy ocupado resolviendo el problema de sus mensajes televisivos maldiciendo con calor y pasión a Israel, el pueblo de Dios.
Cartagena de Indias fue el fin de semana pasado la capital de América, Dios debe guiar a estos visionarios presidentes y jefes de Estado en la construcción de nuevos puentes, por donde transitará la paz regional y la prosperidad latinoamericana y los nuevos tratados de libre comercio comenzarán a borrar fronteras.
Leopoldo Villalta López
Diálogo Nacional
Muchas han sido las ocasiones en las cuales en Nicaragua, asediada por tantos intereses, los partidos políticos en la llanura han unido voluntades y se han convocado a un diálogo nacional con los diferentes gobiernos que han desfilado por la historia. Pero al final en virtud de obtener provechosos resultados, han fracasado.
El diálogo es consecuencia de la razón, es patrimonio de inteligencia en la búsqueda persistente, y posible para encontrar soluciones justas a los problemas sociales que agobian a la República en sus distintas manifestaciones. Los nicaragüenses tenemos que aprender a dialogar, porque los tiempos presentes así lo demandan; es la necesidad de entablar propuestas que vayan más allá de lo que las circunstancias apremian, y exigen en estas épocas coyunturales que vive nuestro país, y que a todos nos compromete rescatar de tanta miseria moral, aunque fuere para otras generaciones en quienes recaerá la responsabilidad de levantar un país francamente nuevo; una Nicaragua que encarne ideas renovadas con valores humanos que honren y le impriman el carácter de justicia que debe tener para orgullo de la misma historia.
Nadie puede evadir la responsabilidad de dialogar, la conciencia de ser mejores deponiendo funestas costumbres, nos llama a ser sinceros con la Patria, despojándonos de viles hipocresías que como “modelo” de maldad solamente ha servido para causarle más ruina a Nicaragua, y mantenerla sometida a cavernarias situaciones. Nicaragua no puede seguir de la manera en que se encuentra; tenemos que buscar verdaderas opciones que promuevan cambios sustanciales que borren del ambiente tanta pobreza a la cual sigue abocada.
En cierta ocasión, una agraciada fémina, de esas que con prematura madurez saben ofrecer sus opiniones, y refiriéndose a otros diálogos, dijo: “que el diálogo no puede prosperar en un país atrasado culturalmente como el nuestro”. Es posible que la dicente esté en lo cierto, pero esa condición de cultura tenemos que superarla, y no dejarnos llevar por la indiferencia, o mostrándonos apáticos a todo lo positivo que tenemos que hacer en favor de Nicaragua. Somos una nación, a pesar de muchos aspectos negativos que afronta, con reservas de valores para sacarla de muchas iniquidades en que vive por culpa de los intransigentes que haciendo a un lado las prioridades de Nicaragua como Patria y como República, han caído en la práctica corrupta de los vicios tradicionales.
Si realmente todavía nos preocupa Nicaragua, tenemos que apoyar el diálogo nacional aportando todo esfuerzo por lo bueno que pudiere producir, “pues las esperanzas son las últimas que se pierden”, y en este sentido el optimismo nos llama a ser perseverantes para librar cuantas batallas fueren factibles.
Hugo Ramón García, periodista de Somoto
Jinotepe: ciudad de delincuencia y violencia
Lamentable es la situación que se vive a diario en la ciudad de Jinotepe. La otrora ciudad donde se podía caminar, jugar, andar libremente a cualquier hora del día e inclusive de la noche ahora es una cuna de delincuencia y violencia. Acá reina el poder de los delincuentes, chavalos que a veces ni siquiera son mayores de edad y quienes se escudan en el Código de la Niñez y Adolescencia, donde la Policía Nacional brilla por su ausencia y su juramento de protección a los ciudadanos no queda más que en simples palabras, ya que no hacen vigilancia barrio por barrio. Donde los dueños de lo ajeno son la ley y el orden, sí, eso es ahora esta ciudad. La delincuencia tiene presencia en sectores como el Sur Oriental, barrio San Juan, San Felipe, San Antonio, Villa Esperanza y sectores aledaños son intransitables aún de día, ya que los delincuentes asaltan con armas cortopunzantes en mano, posterior a las 5:00 de la tarde no se puede andar libremente por el pueblo, ya que serás víctima de algún delincuente que no respeta ni siquiera mujeres o ancianos para golpearlos y robarles sus pertenencias.
Me pregunto ¿qué hace hoy día la Policía Nacional en esta ciudad? Porque no se realizan recorridos por los agentes, conformación de grupos para vigilancia comunitaria y allanamientos a las moradas de los delincuentes. La delincuencia en Jinotepe no se persigue ni se aplica la fuerza de la ley, sino que se alimenta ante la ausencia de los uniformados en el pueblo. Si bien es cierto es un peligro portar un arma de fuego ,al parecer en Jinotepe esa será la única manera de defensa y protección. Desde ya invito a los ciudadanos a mantener por ellos mismos la paz y tranquilidad que teníamos en este pueblo, sí, esa sería la única solución al problema de seguridad que nos aqueja a diario.
Alexis Vega
INSS y hospitales
Con respecto a la nueva orden del Gobierno actual de equiparar y reformar el hospital de la Policía y uno de Chinandega con fondos del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), creo que también es necesario reformar todos los hospitales de la capital, además de los que ha informado el Gobierno. Resulta una vergüenza nacional ver cómo los hospitales que construyó en su momento la administración de Somoza, le guste o no a quien sea, desde 1979 no tienen ni siquiera aire acondicionado, equipo de primera calidad, y lo más terrible aún es que la atención es pésima y no hay medicinas. Aunque el Gobierno actual haga el esfuerzo por dar una cara nueva a solo dos hospitales, mejor debería hacer una encuesta a la población sobre la atención médica en los hospitales en donde la mayoría de los pacientes solo va a morir, no de la enfermedad sino de cómo los bolean.
Lo mismo pasa con el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que debería entregar completas las medicinas y medios auxiliares a los jubilados con receta del médico privado o de alguno de los que los atienden en los hospitales adscritos a las clínicas médicas. Soy testigo de cómo hacen llegar hasta tres veces a los jubilados a traer sus medicamentos, y simplemente les dicen que no hay, como que los pobres ganaran gran cosa, si solo migajas les ofrecen a los ancianos.
Alejandro García
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