Wilder Pérez R.
Aunque parezca improbable, los días con mayores posibilidades de que haya un tornado a veces son los más soleados y calurosos. Días como los de abril.
En este mes, el sol irradia Nicaragua de forma directa, los vientos reducen su velocidad al mínimo, la energía que traen los rayos solares domina el ambiente, y cuando bajan las presiones de la atmósfera es cuestión de suerte para que se forme un tornado o caiga granizo.
Alejo Moreno, meteorólogo del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), confirmó que las condiciones para que ocurran tales fenómenos están presentes en esta época del año, y más aún cuando hay bajas presiones, como las que se esperan este martes.
Las bajas presiones se notan en la presencia de nubes oscuras. Por el contrario, las altas presiones se distinguen porque los días son soleados.
Moreno explicó que cuando bajan las presiones y el ambiente está caluroso, las masas de aire cálido y la humedad ascienden, se condensan y forman las nubes cúmulo nimbo, que se caracterizan porque son las que forman las tormentas.
La formación de estas nubes, de apariencia vertical y oscura, a veces intimidante, es tan rápida y sus efectos tan precoces que el Ineter no tiene capacidad de predecir una catástrofe, especialmente porque en Nicaragua no provocan tornados sino rachas de vientos casi igual de fuertes, pero más fugaces que esos fenómenos.
Esto mismo ocurrió hace dos semanas, provocando serios daños de infraestructura, especialmente en la zona Norte del país. Pasó igual el año pasado en abril, y en Nagarote una persona murió como producto de estas rarezas hace varios años.
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