Lucía Vargas C.
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La comunidad salesiana de Granada hizo ayer honor a los propulsores de la construcción del Santuario María Auxiliadora, que fue inaugurado un 16 de abril de 1922. El homenaje se realizó con una misa de acción de gracias, a ese legado, a su propulsor el padre italiano José Misieri y a los cien años de presencia salesiana en Nicaragua, que además coincide con el centenario de la Diócesis.
También se recordó el décimo aniversario de la beatificación de Sor María Romero Meneses, que fue un 14 de abril de 2002, quien a su vez hizo sus votos en ese sitio frente a la imagen de la Virgen, de quien era fiel devota. Las hermanas Luz y Elena Arellano, cuyos restos descansan en la capilla, fueron recordadas por haber traído a Nicaragua la orden salesiana.
“Ha sido una riqueza tener toda esta espiritualidad salesiana con los sacerdotes y las religiosas de María Auxiliadora, tanto bien que han hecho en cien años a los jóvenes, es innumerable, han venido a fortalecer la Iglesia”, dijo monseñor Jorge Solórzano, obispo de la Diócesis de Granada, quien presidió el oficio religioso.
El obispo consagró el altar mayor durante la misa y afirma que es una forma de dar gracias a Dios por todo el bien que ha dado a su pueblo. El religioso citó que este evento fue oportuno para reconocer el trabajo que han hecho los salesianos y las personas que han trabajado durante los 90 años en esta capilla.
La capilla de estilo neogótico, bellamente recamada de arte a pincel en sus columnas, muros, cúpulas, techos y paredes, es en verdad una obra de arte. Única en Nicaragua, según los especialistas en el tema. Sus torres se alzan al cielo y al centro está la imagen de la Virgen.
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