MADRID/AFP
La tensión entre España y Argentina subió bruscamente ayer, cuando Madrid advirtió contra la posible nacionalización parcial de la petrolera YPF, filial de la española Repsol, que sería considerada como una “agresión” jurídica, y obtuvo el respaldo de la Comisión Europea.
“Cualquier agresión violando el principio de seguridad jurídica a Repsol será tomada como una agresión por España, que tomará las reacciones que crea oportunas y pedirá el apoyo que considere necesario a sus socios y aliados”, dijo el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo.
El canciller trasladó esta posición al embajador argentino en Madrid, Carlos Bettini, al que convocó antes de dar una rueda de prensa, en la que recordó que “YPF es importante para Repsol y Repsol es importante para España”.
El malestar existente desde hace semanas entre dos países de relaciones tradicionalmente cordiales ha degenerado en un conflicto diplomático, llevando a la Comisión Europea a intervenir ayer, instando a Argentina a “proteger las inversiones extranjeras en su territorio”.
El canciller español, que adelantó que el gobierno de Mariano Rajoy estudia posibles medidas en caso de que falle el diálogo, afirmó que Madrid está en contacto casi permanente desde febrero con Buenos Aires por las presiones sobre Repsol que culminaron con la retirada de 16 concesiones de explotación por parte de algunas provincias argentinas.
PARTE ARGENTINA
“El objetivo del Gobierno es lograr el autoabastecimiento de petróleo. Analizamos cada una de las concesiones y el cumplimiento de los contratos. Cuando eso no ocurre, se revierten las áreas”, dijo el ministro argentino de Economía, Hernán Lorenzino, sin hacer mayores comentarios sobre el caso YPF.
“Toda esta serie de acontecimientos, además de crear una cierta incertidumbre que hace imposible el desarrollo normal de un negocio, determinó una depreciación de las acciones de un 40 por ciento”, dijo García-Margallo.
Las acciones de Repsol cayeron ayer en la Bolsa de Madrid un 2.73 por ciento a 17.47 euros. En la Bolsa de Buenos Aires, la acción de Repsol-YPF retrocedió 3.30 por ciento, a 118,90 pesos (27 dólares al cambio oficial).
“Yo creo que si se produce (la nacionalización) sería una muy mala noticia para todos, pero también para Argentina porque esto, en la comunidad internacional en la que vivimos, romper las reglas tiene un coste”, advirtió el secretario de Estado español para la Unión Europea, Iñigo Méndez de Vigo.
La filial argentina significa el 62 por ciento en la producción de crudo de Repsol y casi la mitad de sus reservas (1,000 millones de barriles de un total de 2,200 millones).
El Gobierno y las provincias productoras de petróleo responsabilizan a la empresa de no cumplir compromisos de inversión y señalan que eso obliga al país a importar grandes volúmenes de hidrocarburos. Repsol-YPF rechaza el argumento oficial y asegura que en el 2012 prevé invertir 3,400 millones de dólares.

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