El Cairo/EFE
El más que precario alto el fuego, alcanzado en Siria desde ayer, abrió una rendija a la esperanza hacia el cese de la violencia, aunque los Comités de Coordinación Local (CCL) señalaron que una veintena de personas murieron por la represión, y también se denunció que las tropas del régimen no se replegaron.
Aunque resulta imposible conocer la realidad sobre el terreno por las restricciones del régimen de Bachar al Asad a los informadores, todos los indicios apuntan a que el ritmo letal de muertos diarios se redujo significativamente respecto a las últimas jornadas.
Tanto el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, como el enviado conjunto de Naciones Unidas y la Liga Árabe, Kofi Annan, aseguraron con cautela que la situación es “más tranquila” en el país.
Por ello, el Consejo de Seguridad de la ONU comenzó a trabajar en un proyecto de resolución que autorice el envío de una misión de observadores a Siria y que podría adoptarse.
La relativa calma que respiró Siria, después de meses de masacres y de duros enfrentamientos entre el rebelde Ejército Libre Sirio (ELS) y las fuerzas del régimen, permitió que algunas manifestaciones volviesen a salir a las calles después de haber sido menguadas por la represión.
El Consejo Nacional Sirio (CNS), que agrupa a la mayoría de la oposición y que ayer animó a salir a las calles a protestar contra Al Asad, denunció que el alto el fuego se aplicó de “forma parcial”.
Los activistas difundieron vídeos en los que se podían ver a tanques y a militares con armamento pesado todavía dentro y alrededor de las ciudades, si bien no se pudo verificar la autenticidad de las grabaciones.
Los medios oficiales sirios informaron de la explosión de un artefacto en Alepo (norte) al paso de un autobús con militares, en el que murió al menos un oficial y otras 24 personas resultaron heridas, aunque los rebeldes anunciaron que había sido una acción del régimen.
Desde que comenzó el conflicto, en marzo de 2011, más de 9,000 personas murieron, 200,000 huyeron de sus casas, y unos 30,000 se han refugiado en países limítrofes.
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