Las lapas podrían estar recuperándose

En el municipio de El Castillo, Río San Juan, los niños están viendo algo sin precedentes: las lapas verdes y rojas, ubicadas en la lista de animales en peligro de extinción, aparentemente están proliferando.

Wilder Pérez R.

En el municipio de El Castillo, Río San Juan, los niños están viendo algo sin precedentes: las lapas verdes y rojas, ubicadas en la lista de animales en peligro de extinción, aparentemente están proliferando.

Esto no estaba en los cálculos de nadie, pero un monitoreo constante, realizado por los niños de primaria de El Castillo, está demostrando que la esperanza a veces se pierde antes de lo previsto.

Un informe de marzo de la Fundación del Río indicó que en ese mes los niños experimentaron el avistamiento de 191 lapas, 80 más que el ejercicio de marzo del año pasado entre técnicos y niños. Si se suman los avistamientos de los técnicos de este año serían 216 aves vistas.

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Aunque es probable que los niños de El Castillo hayan visto a una misma lapa dos veces, el número aumentó en marzo, con lo cual sí es posible que existan más aves, según Amaru Ruiz.

Una mayor cantidad de lapas significa un bosque en mejor estado, ya que no solo muestra que tiene nuevos espacios, sino que además está provocando la reproducción natural de los árboles como el almendro, dijo Ruiz.

Más lapas también significa menos cacería, algo que lo están notando en Río San Juan.

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Las lapas son un género de aves tropicales de la familia de los loros (Psittacidae), que comprende 14 especies, seis de ellas extintas. Atraen por su tamaño y colorido plumaje. En Nicaragua predominan las de color verde y roja.

En marzo pasado los niños informaron de 165 “individuos” de lapas verdes (ara ambiguus) y 25 de lapas rojas (ara macao).

“Esto significa que está creciendo su población, y estos reportes son hechos por niños de las escuelas que pertenecen a una red binacional de monitoreo de lapas. Ellos las observan en sus casas, escuelas, fincas, puede que las vean volando, comiendo o en sus nidos”, comentó el biólogo Amaru Ruiz.

Pero la aparente proliferación no es casual. Denis Brenes, coordinador de la Campaña Lapa Verde, impulsada en Nicaragua por la Fundación del Río y por el Centro Científico Tropical de Costa Rica, dijo que se ha sensibilizado a la gente a través de radios locales y financiamiento.

Hasta hace dos décadas era común  ver lapas
libres, incluso en Managua, pero su cacería las
mantiene ocultas en los bosques del país. LA PRENSA/archivo

Según Brenes, hay dueños de propiedades que reciben hasta cien dólares por cuidar un nido de lapas.

“Hace poco un pichón se cayó de un nido, y lo primero que hizo el dueño fue avisar, para protegerlo”, aseguró Ruiz.

Brenes mencionó que estas aves antes no se reportaban en comunidades como Sábalos, Buena Vista, Marlon, Mauricio, La Quezada o Santa Rosa. En cambio, ahora se observan bandadas como en los viejos tiempos, hace unos 20 años.

La lapa es un animal tan representativo de la Reserva de Biosfera Río San Juan, que en el municipio de El Castillo fue declarada como “ave emblemática”.

Ruiz mencionó que la construcción de la carretera tica en la zona pudo haber mermado este crecimiento, pero que no es fácil determinarlo.

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