WASHINGTON/AFP
El ultraconservador precandidato republicano Rick Santorum anunció ayer que se retiraba de la carrera por la investidura presidencial de su partido, por lo que solo quedan tres candidatos en liza: Mitt Romney, que lleva la delantera en el número de delegados necesarios para asegurarse la nominación republicana, Newt Gingrich y Ron Paul.
“A pesar de que esta campaña presidencial se terminó para mí, y a partir de hoy (ayer) suspendemos nuestra campaña, no abandonamos el combate”, declaró Santorum durante una conferencia de prensa en Gettysburg, en su feudo de Pensilvania, donde el 24 de abril se realizará una elección primaria.
Inmediatamente tras la conferencia de prensa, Romney, el candidato republicano más moderado, felicitó a su exrival “por la campaña que realizó”. “Ha demostrado ser una voz importante para el partido y para el país”, destacó en una nota.
Por su parte, Jim Messina, director de campaña del presidente Barack Obama, manifestó que no debe sorprender “que Mitt Romney haya logrado finalmente desgastar a sus rivales, bajo una avalancha de publicidad negativa”.
Santorum reanudaría su campaña tras la pausa de las fiestas de Pascuas, marcada por la hospitalización de su hija Bella, afectada por una rara enfermedad cromosómica. Tras un fin de semana en el hospital, la niña, de tres años, volvió el lunes a casa.
Expertos y analistas estimaron que Santorum siguió con su campaña del 2012, pese a la virtual imposición de Romney en el conteo de delegados, como estrategia para presentarse como posible alternativa conservadora para los comicios presidenciales del 2016.
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