Por Auxiliadora Rosales
Fotos: Alfredo Zúniga
A los 19 años la tarjeta de presentación de Carmen Blanco la describía como la “gerente administrativa” de una empresa de comidas rápidas. Inició su vida laboral dos años antes como supervisora de esa misma empresa y pese a su juventud escaló al puesto más alto en ese lugar, a una edad en que muchas chicas se interesan solo por la ropa que está en tendencia, las fiestas, el maquillaje, los novios y el glamour, quizá por eso, conocerla nos resulta sumamente interesante.
Durante la conversación descubrimos que tiene condiciones naturales para el liderazgo, dotes empresariales y, lo más importante, ideales sociales, preocupaciones sobre la educación y la salud pública del país, entre otros aspectos.
“Mi niñez la viví en Venezuela, un país muy lindo que recuerdo con mucho agrado y felicidad, realizando paseos con toda mi familia, pero también con un horario lleno de actividades extracurriculares. Llegaba de la escuela, almorzaba, hacía mis tareas y luego me iba a clases de piano, natación, música, inglés o cualquier otra. Lo que me mantenía en constante actividad. Eso me ayuda ahora, porque estoy acostumbrada a realizar múltiples cosas a la vez, sin que tenga que estresarme”.
Cuenta que nació en Somoto, pero que a los pocos días su madre se la llevó a Venezuela donde se reuniría con su padre, quien trabajaba y estudiaba una maestría allá. Ahí nacieron sus cuatro hermanas. Regresaron a Nicaragua 13 años después y Carmen inició la secundaria en el Colegio Pureza de María, donde se bachilleró y cultivó a sus mejores amigas. “Cuando salí del bachillerato mi papá me dijo que había llegado la hora de trabajar y empecé los domingos en una pizzería”.
Llegó el momento en que Carmen debía ir a la universidad para obtener el título de Administración de Empresas a la par que seguía trabajando. “Recuerdo que cuando estaba en tercer año de la universidad, todo lo que los maestros me explicaban yo lo comprendía exactamente porque era lo que hacía a diario y a la vez agarraba experiencias. Siento que la experiencia te ayuda a tomar decisiones rápidas, no permite que te quedes pensando en qué hacer, sino en actuar. Me ha ayudado a saber cuál puede ser la solución a un problema. Siempre he sido muy dinámica y eso me ha ayudado en mi trabajo diario, a ver la vida de forma diferente. Te lleva a pensar que todo lo que desees hacer lo puedes hacer, el obstáculo solo está en nuestra mente”.
Al terminar la universidad, Carmen ocupaba un puesto de gerencia en una empresa grande, pero sentía que le hacía falta algo, por eso decidió irse a Chile y hacer una maestría.
“Sabía que necesitaba de otra herramienta. Tenía que avanzar, por eso hice un préstamo, tomé el dinero de mi liquidación, mi abuelo me regaló otro poco y así junté dinero por aquí y por allá y me fui a hacer la maestría, la mejor inversión de mi vida”, agrega.
Después de finalizar la maestría, se quedó en Chile trabajando en una consultoría, pero el deseo de estar más cerca de su familia la llevó a establecerse en Panamá y trabajar como consultora para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). De esa experiencia aplicó para trabajar en Nicaragua con la firma B2 Gold y vio la oportunidad de regresar al país al lado de su familia.
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Archivo personal
Nombre completo: Carmen Lorena Blanco Chacón.
Religión: Católica.
Edad: 34 años
Estado civil: soltera, pero comprometida.
Profesión: Licenciada en Administración de Empresas. También cuenta con una maestría en negocios realizada en Chile.
Habla: Inglés y español.
Comida preferida: La italiana.
Le gusta: La lectura. Uno de sus autores preferidos es Paulo Coelho.
Se considera: amiga leal y odia la hipocresía. También es tímida, “pero eso no me limita”, asegura.
Está enamorada: de Nicaragua y su gente. Considera que hay que desarrollar tres aspectos para alcanzar el desarrollo: educación, salud y leyes llamativas para la inversión. “Tanto la educación como la salud necesitan dar un giro radical que abarque desde la infraestructura y el sistema en general”.
“Me siento una mujer exitosa. Estoy feliz con mi trabajo, cada mañana me levanto contenta y sin pereza para venir a trabajar, ya que tengo la dicha de estar en una empresa muy profesional, donde no hay gritos, ni estrés. Incluso, si te llaman la atención saben hacerlo. Cuando esas cosas pasan, todos los trabajadores quieren hacer las cosas bien para no fallarle a la empresa”.
En B2Gold, Carmen se desempeña como Gerente Administrativa Corporativa, donde atiende una planilla de mil 150 empleados, de la cual 135 son mujeres. “Tengo dos responsabilidades principales. En el área administrativa llevo un control eficiente de los activos de la empresa y soy responsable de la formulación del presupuesto anual y control mensual del mismo. Desde la perspectiva de recursos humanos, manejo la parte operativa como realización de planillas, administración de otros beneficios que se otorgan a nuestros trabajadores, y adquisición de seguros para bienes de la empresa y apoyo logístico a personal que trabaja con nosotros”.
SUENAN LAS CAMPANAS
La felicidad le sonríe a Carmen, ya que se casará en el mes de noviembre, aunque para ella el tema personal es más complicado que el profesional, por eso también se prepara con estudios, lectura y de la mano de su guía espiritual para alcanzar un matrimonio que perdure.
“Pronto cumpliré otra de mis metas, la más difícil diría, porque hacer una maestría, vos conseguís el dinero aunque sea debajo de las piedras, aunque al principio lo mires como algo difícil. Pero hallar a la persona para vivir la vida entera, que calce con uno, que tenga tus mismos valores y la misma forma de ver la vida, no es tan fácil, más ahora en una sociedad donde nos faltan valores, donde hemos perdido hasta la base espiritual, saber que Dios es lo más importante en la vida, porque si estás bien espiritualmente, vas a estar bien en el resto de las áreas. Estarás bien aún en medio de una tormenta. Eso para mí es sumamente importante”.
Ella asegura que está en su mejor momento, ya que todos los aspectos de su vida caminan alineados. “Creo que Dios tiene un plan perfecto para cada uno y no se puede sofocar. En mi caso, después de los 30 la gente te encasilla, pero yo se que todo llega a su tiempo, según la voluntad de Dios”.



