Por: Wilder Pérez y William Aragón
800 personas, principalmente de Managua, resultaron perjudicadas por las lluvias caídas durante los últimos dos días. Hubo interrupciones de agua y energía.
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Puede que la Semana Santa tenga el récord de más milagros en pocos días, pero ¿granizo en pleno verano, y con Jesús ya en el cielo?
Esta fue la gran pregunta de la Semana Mayor. Según el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter), el “milagro” se dio porque había condiciones naturales para que ocurriera.
“Se presentaron tres detonantes: altas temperaturas, vientos debilitados y un eje de vaguada (nubes que causan lluvia) con humedad”, afirmó Martha Castillo, meteoróloga del Ineter.
Como resultado de esta combinación cayó granizo y hubo rachas de vientos rápidos que causaron destrucción en Estelí, Somoto y León.
Eso fue lo que pasó. El Sol hizo elevar las temperaturas por encima de los 34 grados en las zonas afectadas, lo que calentó la superficie de la Tierra. Justo en ese momento, un eje de vaguada que se encontraba al norte de Centroamérica, se desplazó hacia el Norte y Occidente de Nicaragua. Para colmo, el viento dejó de soplar.
Esto provocó que se formaran nubes “cúmulo nimbo”, de color oscuro y forma vertical, cargadas de toda la energía que emite el Sol en la Tierra.
“Esta nubosidad provoca chubascos fuertes o moderados de corta duración, acompañados de tormentas eléctricas y rápido desplazamiento”, explicó la especialista.
Ayer se estaban atendiendo los daños en más de 41 hogares en Somoto, Madriz. El fenómeno afectó a 182 personas que viven en 11 barrios y cuatro comunidades rurales del municipio, al norte del país, que permaneció a oscuras durante 13 horas, según reportes oficiales.
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