ACAN-EFE
Siete trabajadoras sexuales han sido asesinadas en Nicaragua en el último año, según María Elena Dávila, presidente de la organización Girasoles Nicaragua.
Esta organización agrupa a las trabajadoras sexuales del país y lidera la demanda de que la sociedad las reconozca como mujeres que tienen los mismos derechos que el resto de la población.
Dávila afirmó que los siete asesinatos ya fueron denunciados formalmente ante las autoridades. Se han registrado otros casos de violencia contra las trabajadoras sexuales que no han sido presentados ante la Policía por las víctimas, añadió sin más precisiones.
La violencia de género ha dejado unas 524 mujeres asesinadas en Nicaragua desde 2004, según un informe de la Red de Mujeres contra la Violencia.
Dávila recordó que en Nicaragua las leyes no prohíben la prostitución, pero “la sociedad no acepta” a las trabajadoras sexuales, por lo que demandó que se las reconozca como “mujeres con necesidades” sociales, sanitarias y económicas.
Sin precisar cifras, la dirigente señaló que los años de mayor violencia para las trabajadoras sexuales en Nicaragua fueron 2007 y 2009, y que en este último la organización firmó un acuerdo con la Procuraduría Nicaragüense para la Defensa de los Derechos Humanos, para acceder acompañamiento legal, que marcó una disminución en los casos de agresiones.
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