Por: Javier Poveda/Vida
¡Quiero a mi mamá y también a mi papá! suplican entre sollozos los infantes ante la separación de sus padres. ¿Y ahora con quién vivirán los niños? La custodia o tutela de los hijos siempre ha sido la manzana de la discordia después del divorcio.
Según María Auxiliadora Castro, psicóloga del equipo multidisciplinario del Juzgado Segundo de la Familia de Managua, no se debe olvidar que si los vínculos de pareja han terminado con el divorcio, no es así con los vínculos de padre y madre, que sí continúan, ya que las relaciones filiales no desaparecen por el cese de la convivencia de los padres, sino que se organizan de otra forma.
“Los padres seguirán siendo para los hijos un eje de estabilidad y el punto de referencia que les ayudará a madurar durante su desarrollo psicosocial. Estas relaciones afectivas son algo muy diferente a las relaciones entre los adultos”, expresó Castro.
De igual forma la especialista explicó que existe una concepción de los procesos judiciales de familia como que son un campo de batalla en el que existe un ganador y un perdedor entre dos partes en lucha y que van por todo.
“Esa victoria suele ser la obtención de la custodia exclusiva y un mínimo régimen de visitas para el otro, la experiencia demuestra que este planteamiento no beneficia en nada a los hijos, por el contrario tiene consecuencias negativas para ellos”, aseveró la psicóloga.
SIN PERDEDORES
Por lo tanto en el divorcio debemos buscar la fórmula para que ambos progenitores se sientan ganadores, lo que se consigue a través de un proceso consensual, mediante técnicas de mediación y obteniendo acuerdos en las necesidades de los niños, niñas y adolescentes.
Para María Castro lo importante es que en la medida que se respete las necesidades del niño se disminuye la probabilidad de que tenga dificultades en su desarrollo.
Asimismo, la especialista señaló que es importante que como padres en esta nueva etapa aprendan a dialogar y a cooperar como padre y madre, dar respuestas conjuntas para obtener lo mejor para sus hijos en esa nueva distribución de tiempo y poder atender sus necesidades, la carga de atender a los hijos no debe recaer en uno solo.
“Lo esencial no es tanto como se denomina la custodia sino el de cómo adquirir un compromiso que se refleje en una responsabilidad compartida en la nueva organización familiar del padre y de la madre con sus hijos”, finalizó la psicóloga.
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