Desde el pasado 28 de marzo varios camiones hacían una fila de hasta cinco kilómetros en ruta hasta el puesto fronterizo de Peñas Blancas, con la esperanza de pasar a territorio nicaragüense. LA PRENSA/ ARCHIVO

Peñas Blancas vive caos social y comercial por filas de camiones

Pérdidas para las empresas, suciedad, desorden, comercio ilegal, robos y desesperación se apoderan de esta zona fronteriza, camuflados entre las largas filas de furgones.

Por Marvin Barquero

Tomado de lanacion.com

Pérdidas para las empresas, suciedad, desorden, comercio ilegal, robos y desesperación se apoderan de esta zona fronteriza, camuflados entre las largas filas de furgones.

Los camioneros se tardan hasta dos días en realizar los trámites y revisiones y quedar autorizados para pasar al lado nicaragüense. El problema se vive en el segundo puesto fronterizo de importancia del país, tras Limón. Por ahí pasa el flujo comercial para Centroamérica, el tercer mercado para los productos nacionales, solo detrás de Estados Unidos y la Unión Europea.

En el 2011, por ejemplo, se vendieron un poco más de $1.500 millones a los cuatro países de Centroamérica, según la Promotora del Comercio Exterior (Procomer). Desde esos países, Costa Rica importó el año pasado $917 millones, de acuerdo con Procomer.

Entre 9,000 y 10,000 camiones al mes pasan el puesto fronterizo, según las estadísticas aduaneras, aportadas por el almacén fiscal Depósito Aduanero Peñas Blancas. 

EL PROBLEMA

En la mañana del miércoles 28 de marzo, 120 camiones hacían una fila de cinco kilómetros en ruta hasta este puesto fronterizo, con la esperanza de pasar a territorio nicaragüense. Los contamos uno por uno.

A esto se debe agregar al menos otros 100 camiones estacionados en el andén, en los patios o en una deteriorada calle de salida de la aduana hacia la frontera. El director de la Dirección General de Aduanas (DGA), Gerardo Bolaños, y la jerarca del Ministerio de Comercio Exterior (Comex), Anabel González, reconocen la situación.

Los atrasos, dicen, se deben a problemas con la infraestructura, la falta de coordinación entre las entidades que actúan en el lugar, entre operadores privados (agentes de aduanas) y bancos y a la falta de planificación de los usuarios.

La DGA, el Servicio Fitosanitario del Estado, el Servicio Nacional de Salud Animal, la Dirección General de Migración, el Instituto Costarricense de Turismo, la Policía y otros entes dan servicios ahí.

Un plan de mejoras, tanto en infraestructura como en coordinación interinstitucional, está en marcha y se espera entregar varias obras este 25 julio, en coincidencia con la anexión del Partido de Nicoya a Costa Rica. Impacto.

Las empresas incurren en pérdidas por las largas esperas, aunque no han hecho un ejercicio que valore el problema, dijo Mario Montero, vicepresidente ejecutivo de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia).

Uno de los principales problemas es la necesidad de que los clientes aumenten sus inventarios en Centroamérica, con el consiguiente costo, detalló la empresa Dos Pinos, una de las principales exportadoras nacionales a la región.

Además del tapón comercial, el entrabamiento en la frontera provoca la acción de cambistas de moneda, tramitadores, taxistas, vendedores de comida y las llamadas “chicleras”, que venden sus productos y, muchas veces, “se pierden en los camiones”.

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