José Denis Cruz
A las 9:00 de la mañana de ayer, cuando Ángela Amador pretendía bañarse en Playa Azul, en Puerto Sandino, vio que el agua tenía un color y olor extraño. Quizá porque algún derivado del petróleo había sido vertido al mar. ¿Es búnker o diesel? se preguntaba.
Para entonces, ya había más preguntas que respuestas, pero las autoridades portuarias ayer callaron. El jefe de Brigada del Sistema Nacional para la Mitigación y Prevención de Desastres (Sinapred), Mario Perezcasar, se limitó a decir: “Estamos analizando la situación”.
Al caer la tarde, las autoridades del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (Marena), la Alcaldía de Nagarote y el Ministerio de Salud (Minsa) estaban reunidos a puertas cerradas y no se pronunciaban sobre lo ocurrido.
Aunque las autoridades no informaban de las causas del derrame, los pobladores ya hacían sus propios análisis, pues, según contaron, la fuga pudo haberse dado en uno de los tubos transportadores de combustibles de la refinería Puma Energy o de la Planta Geosa.
A eso de la 1:00 de la tarde trabajadores de la refinería Puma Energy se hicieron presentes para colocar barreras flotantes, y así evitar que las manchas de combustibles se extendieran.
Alberto Rivas trabajó por 36 años en el Puerto Sandino y se sorprendió al ver la cantidad de petróleo que vagaba en las aguas de Playa Azul. “Esto nunca había pasado”, lamentó. Ya en la costa el daño era palpable. Bastaba con tocar el agua para que el combustible quedara impregnado en las manos. “(La cantidad) es mínima, pero lo importante del caso es que no debe haber nada (en el agua)”, indicó Rivas.
A decenas de veraneantes que se encontraban en el lugar poco les importó que el agua se encontrara con hidrocarburo, pues ingresaban al mar sin que las autoridades de Salud les restringieran el acceso.
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