BOGOTA/AP
El general Oscar Naranjo, director de la policía nacional de Colombia, demandó el miércoles a las FARC dar respuesta sobre lo ocurrido con dos agentes secuestrados y que se cree fueron muertos.
Los dos policías son el sargento Luis Hernando Peña Bonilla, quien fue retenido por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia en una toma rebelde al poblado de Mitú al sur del país en 1998, y el agente Robert Guáquez Nupan, retenido en mayo de 2003 en una vía del departamento de Nariño, al sur colombiano.
Estas personas «que durante años han estado desaparecidas, pero que fueron secuestradas, en un caso estamos hablando del sargento mayor Peña que fue secuestrado por las FARC, hay noticias de que ellos (los rebeldes) lo asesinaron», dijo Naranjo durante una misa por la liberación el lunes de 10 uniformados, entre ellos seis policías, que estuvieron todos en cautiverio más de una década.
Naranjo manifestó su rechazo «a este silencio de las FARC y nuestra exigencia a que por lo menos devuelvan el cuerpo de esta persona» el mayor Bonilla.
De Guáquez se desconoce su suerte y se teme que corriera la misma que Bonilla, cuyas versiones de muerte a manos de los guerrilleros han sido dadas por uniformados que también estuvieron retenidos y ya están libres.
Las FARC han dicho en comunicados que los seis policías y cuatro militares eran los últimos uniformados que tenían en su poder.
En el pasado los insurgentes han devuelto los restos de algún uniformado. Uno de los casos más recientes ocurrió en abril de 2010: los rebeldes entregaron a una comisión encabezada por la ex senadora Piedad Córdoba y delegados del Comité Internacional de la Cruz Roja los restos del teniente coronel de la policía Julián Guevara, retenido en noviembre de 1998 y quien murió en enero de 2006, aparentemente de una enfermedad, según han dicho ex compañeros de cautiverio.