Edgard Rodríguez C.
La carrera de Nardi Contreras como lanzador de Grandes Ligas fue tan breve que se limitó a ocho juegos. Sin victorias, ni derrotas. Pero justo ahí se incubó lo que más tarde sería una extensa trayectoria como instructor de tiradores, cuyos frutos aún sigue recogiendo en las Ligas Mayores.
Por las manos de Contreras han pasado lanzadores que van hacia el Salón de la Fama como Randy Johnson y Mariano Rivera. Tiradores de respetables recorridos como Andy Pettitte y Mark Buerhle, y hasta chavalos como Joba Chamberlain, Iván Nova y Phil Hughes últimamente.
“También tuve a Denis Martínez ya en el cierre de su carrera, cuando perseguía el récord de victorias de Juan Marichal. Desafortunadamente no estaba bien en aquel momento, pero sé que más tarde logró su meta y eso es admirable”, asegura Contreras, de 60 años.
Nacido en Tampa en 1951, Nardi en realidad se llama José Arnaldo Contreras. Debutó en las Mayores en 1980, pero su labor se limitó a 13.2 entradas. Y a pesar de sus esfuerzos por volver, no logró, sino que regresó en 1995 pero como coach de picheo del equipo de los Yanquis.
“Estoy contento por la forma en que se dieron las cosas. He tenido el privilegio de enseñar por muchos años y eso me da una gran satisfacción. A mi edad, siento una gran pasión por salir al campo y ayudar a los jóvenes a desarrollar todo el potencial que tienen”, afirma.
Contreras está encima de los detalles. Anima a un lanzador, explica a otro y supervisa a los demás desde el centro de cuatro campos que tienen los Yanquis en su complejo de Ligas Menores en Tampa, Florida, donde está su cuartel de operaciones.
También se le observa cambiando impresiones con Larry Rothschild, coach de lanzadores del club grande. Luego toma el bate y da rolas a los lanzadores. Los ayuda en sus virajes y asistencia a las bases. Contreras está en acción todo el día, cada día y luego solo sonríe cuando llegan las victorias.
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Contreras trabajó como coach de lanzadores con los Yanquis en 1995. Pasó en esa misma función a los Marineros de Seattle en 1997 y 1998, antes de unirse a los Medias Blancas de Chicago de 1999 al 2002 y luego volver a los Yanquis como coordinador de picheo.
EL FUTURO EN SUS MANOS
¿Cuál es su función actualmente?
Soy el coordinador de picheo de los Yanquis y mi labor consiste en observar a todos los lanzadores de la organización a fin de ayudarlos a mejorar e informar a mis superiores con qué contamos en las Menores para solventar las necesidades del equipo de Grandes Ligas.
¿Le toca viajar mucho?
Claro, debo ver a todos los equipos. Incluso, voy a la academia que tenemos en República Dominicana y ayudo a los coachs para que trabajemos sobre los mismos fundamentos. Yo tengo apuntes de cada lanzador para apreciar mejor como va su desarrollo en las fincas.
¿Es difícil enseñar?
Creo que es una vocación. A mí me gusta. Y cada vez que un muchacho sube y hace bien su trabajo, me siento como que lo que he hecho con ellos. Nuestra misión es prepararlos para que cuando el equipo grande los necesite, estén listos para ir a ayudar. Es muy bonito. Disfruto enseñando.
¿El pícher latino aprende rápido?
Sí, es muy inteligente, pero lo que sucede es lo siguiente: el lanzador o jugador latino, por lo general es preparado para el tryout (prueba), para lucir bien ante el scout, pero no domina, y por lo general no comprende la técnica del juego. Entonces tienes que comenzar todo el proceso.
¿El jugador estadounidense está adelante?
Sí, y eso tiene que ver con que desde los cuatro o cinco años, ya se les va enseñando cada detalle del juego, de tal manera que cuando firman, dominan la técnica. Además, vienen de las universidades y esa es otra ventaja importante en el aspecto de la asimilación para el jugador de aquí.
PICHEO DEL MAÑANA
¿Cómo se ve el picheo en los Yanquis?
A nivel de Grandes Ligas, creo que hay un buen staff, profundo. Pienso que se tendrá un buen año. Y en las Ligas Menores hay brazos valiosos que deben garantizar el futuro del equipo. Pienso que se vive una buena etapa en el equipo grande y en las sucursales también.
¿Qué brazos llaman la atención ahora mismo?
Tenemos Manny Bañuelos, que es un zurdo de grandes habilidades. Su curva y cambio son sobre average. Es un tremendo lanzador. Dellin Betances también es otro muchacho que va en ascenso y David Phelps ha estado haciéndose notar en el equipo grande. Así que hay buen futuro.
¿Qué Yanquis conocidos pasaron por usted?
Mariano Rivera, Andy Pettitte, David Robertson, Phil Hughes, Joba Chamberlain. Igual Ian Kennedy (Arizona), quien suele llamarme y hablamos de Dios y de picheo. Iván Nova y muchos más en otras organizaciones. Ha sido muy satisfactorio para mí en ayudarlos.
¿También tuvo a Randy Johnson?
Sí, como no. En 1997 tuvo su primer año de 20 éxitos y fue segundo al Cy Young. En 1998 ganó el premio al mejor lanzador. En Chicago tuve a Mark Buerhle, Jon Garland y Freddy García, entre otros. Muchos de ellos me llaman y me hacen consultas o compartimos cualquier alegría.
¿Qué determina que un jugador suba?
Las necesidades del equipo de Grandes Ligas. Todo el sistema, toda la organización, está diseñada de manera que ayude al equipo grande a ganar. Ahora, mi trabajo como instructor, es que cuando se necesita a alguien arriba, lo tengamos listo nosotros abajo en las Menores.